Todo sobre liquidez y financiación, un tema clave para la Startup

Si estás a punto de comenzar un proyecto, seguro que te habrás planteado el tema de la liquidez y la financiación.

Se trata de dos conceptos que van muy de la mano y que para los emprendedores pueden ser una pesadilla y un verdadero dolor de cabeza, por lo menos en las etapas iniciales del negocio.

Sin embargo, pese a las aversiones que puedan generar en las personas, es un tema clave para toda startup, pues de ellos depende el futuro financiero de tu empresa, y de que ésta se mantenga estable a largo plazo.

Por supuesto, también influyen otros factores que entran en juego, pero en gran parte, la liquidez y financiación tienen un papel crucial.

Pero ¿qué son la liquidez y la financiación y por qué son tan importantes para los emprendedores? De esto y más temas relacionados con ello hablaremos en este post, así que vayamos primero a lo básico, su definición.

· ¿Qué es la liquidez?

La liquidez es la capacidad que tiene una empresa para convertir sus distintos activos en dinero, sin perder su valor y en un período de tiempo lo más corto posible.

Generalmente este dinero es utilizado para los distintos gastos a corto plazo que requiere una empresa.



Ahora bien, es común que una empresa, y, de hecho, hasta un individuo, cuente con distintos “activos”, que en general vendrían siendo cualquier propiedad transferible por dinero, incluyendo efectivo como billetes, monedas o depósitos bancarios, hasta propiedades o bienes como inmuebles, coches y similares.

Y es importante tener en cuenta que un activo puede ser más o menos líquido que otro. Comencemos por ejemplo con el billete, la moneda o el depósito bancario.

Estos son considerados como un activo de la empresa, pero con la peculiaridad de que tienen una liquidez total, es decir tú puedes dar un billete de 500€, que sería un activo, como una representación directa del dinero, ya que se hace efectivo inmediatamente, lo mismo pasa si haces una transferencia o si pagas algún producto con monedas.

En cambio, esto no sucede igual con otros activos como pueden ser las acciones de una empresa o algún inmueble, ya que ambos requieren más tiempo para convertirse en dinero en efectivo, esperando que haya algún comprador dispuesto a pagar por dicho activo, hasta el punto en que es posible que el valor de dicho activo se altere.

Esto hace que se consideren activos con una menor liquidez.

· ¿Por qué es importante la liquidez para una startup?

Como emprendedor, necesitas hacer frente a una serie de gastos de diferente tipo, ya sea una inversión para la adquisición de materia prima, maquinaria o arriendo de un establecimiento, hasta gastos de producción y pago de los empleados.

Para poder hacer frente a todos estos gastos, que en su mayoría son regulares y necesarios, necesitas tener una buena liquidez, es decir, activos que puedas convertir en dinero inmediatamente y que te permitan cubrir estas necesidades en cualquier momento para así poder continuar operando en tu negocio.

Suena obvio, pero es muy importante, ten en cuenta que existen muchas variables en el mercado, por lo que los costos de operación de una empresa pueden cambiar de un día para otro, y tus ingresos deben competir para cubrir con dichos cambios a los costos en el menor tiempo posible.

Claro, siempre se puede hacer una estimación de lo que tu negocio puede generar en un tiempo dado, pero es sólo eso, una estimación, y tal y como sucede con los costos, ésta está sujeta a cambios.

Y eso no es todo, ya que la situación mencionada sólo se aplica cuando hablamos de una empresa o negocio ya establecido, con una trayectoria que le da las bases suficientes para mantenerse por sí sola y para afrontar sus gastos, pero ¿qué sucede con una startup?

¿Cómo consigue un nuevo negocio que no ha empezado a generar dinero cubrir todos estos gastos que son prácticamente obligatorios? ¿De dónde consigue la liquidez necesaria?

Bueno, es aquí donde entra en juego la financiación.

 Financiación, un alivio para los nuevos emprendedores

Anteriormente, te mencionaba que la liquidez y la financiación pueden ser un dolor de cabeza para cualquier emprendedor, pero no por ser algo negativo en sí, sino porque normalmente, cuando queremos empezar un nuevo negocio, las cantidades de dinero que se necesitan no son cualquier cosa.

Imagina que quieres tener un restaurante porque te apasiona la cocina y siempre ha sido tu sueño tener tu propia cadena de restaurantes. Partiendo de esta idea, la cantidad de dinero que necesitarás para comenzar es bastante elevada.

Estamos hablando de que, para un establecimiento, por muy pequeño que sea, necesitarás arrendar un lugar, acomodarlo para adaptarlo a tu idea, pagar por la maquinaria y equipos necesarios, también necesitas empleados a quienes debes pagarles un sueldo fijo y la materia prima para cocinar, entre otras obligaciones.

Son muchas cosas las que requieres y para todas necesitas dinero a corto plazo, pero ¿de dónde sacar tales cantidades?

O, yéndonos a un ejemplo más cercano sobre negocios online, imagina que creas un eCommerce y quieres comenzar a tener visibilidad en Internet gracias al blog:

Necesitas contratar a un profesional o agencia que se encargue de gestionar el blog de tu empresa, alguien que te lleve las redes sociales, un diseñador web que implemente todo a tu gusto, etc.

Es en este punto donde entra en juego la financiación, que no es más que el acto de aportar dinero a una entidad, empresa o individuo con un objetivo previamente establecido, como puede ser en este caso el hecho de “abrir un nuevo restaurante”.

Se trata de una alternativa viable para conseguir los fondos necesarios a corto plazo para comenzar con tu negocio, y que te ayuda a sostener tu emprendimiento durante las primeras etapas.

 ¿Qué sucede con las startups?

Si volvemos al ejemplo anterior del restaurante, sabemos que este tipo de negocio requiere un costo más elevado y por tanto, se necesita de una inversión más alta.

En el caso de las startups, la situación es un poco diferente, pues estamos hablando de un tipo de emprendimiento que, en primera instancia, tiende mucho al ámbito tecnológico y que requiere de unos costes de inversión mucho menores.

Además de que los modelos de negocio utilizados en las startups, suelen apuntar a minimizar los costes de producción al máximo.

Esto implica que los gastos iniciales para poner en marcha el negocio sean considerablemente menores a la de muchos otros negocios.

Aun así, correr con todos los gastos requeridos durante la etapa inicial no es algo que un emprendedor pueda hacer, al menos no cuando se trata de un emprendedor promedio que está apenas entrando nuevo al mercado.

Por esta razón, la financiación sigue siendo un factor importante para las startups.

 Tipos de financiación

Otro punto importante que debes saber de la financiación es que existen muchas maneras de conseguirlo, es decir, existen muchas formas de financiar tus diferentes proyectos, algunos de ellos más viables para una startup y otros con mejores beneficios para modelos de negocios más tradicionales.

Lo mejor, es que éstas no son excluyentes entre sí, por lo que siempre es una buena opción elaborar un plan de financiación en el que incluyas más de uno de estos métodos.

Ahora bien, podemos concentrar los diferentes tipos o métodos de financiación en dos grupos, el primero de ellos es la financiación propia y el segundo es la financiación de terceros.

1) Financiación propia

Como su nombre lo indica, la financiación propia es aquel que corre por cuenta del emprendedor o de los emprendedores del negocio.

Este tipo de financiación en particular, es una constante en todos los negocios, ya que es imposible comenzar una startup si no se cuenta con un mínimo de fondos propios, o dicho de otra forma, el negocio no sería tuyo.

Por lo general, este tipo de financiación se realiza con inyección de capital por parte de los involucrados, en algunos casos también se suelen utilizar otros bienes como medio de inversión, como puede ser un inmueble, equipo o maquinaria necesaria.

Debido a las ventajas que conlleva la inversión propia (no endeudarse con préstamos, entre otras cosas), muchas personas optan por comenzar una startup en sociedades, es decir, reunir un grupo de personas interesadas en el proyecto y entre todos invertir para lanzarlo al mercado.

Un caso que hay que destacar es “el Bootstrapping”, un modelo en el que el emprendedor inicia su negocio con fondos propios, y que además lo hace crecer sin la necesidad de recurrir a métodos externos de financiación.

Pese a tener muchas ventajas a largo plazo, aquellas startups que utilizan el Bootstrapping, requieren mucho más trabajo y esfuerzo, así como también ser cuidadosos con cada paso que dan, ya que el mínimo riesgo puede ser fatal para el negocio cuando cuentas con fondos limitados.

Por ejemplo, en mi caso fue así, ya que comencé invirtiendo de mi propia fuente de ahorros para iniciar mi propia web de servicios de gestión de blogs y de optimización SEO para emprendedores.

Por otra parte, aquellos que logran tener éxito con este modelo de financiación suelen generar mayor confianza a potenciales socios y clientes, además de que tendrán más posibilidades de optar por una financiación externa si desean expandirse o comenzar nuevos proyectos.

2) Financiación externa

En este caso, los emprendedores consiguen el dinero necesario a través de terceras personas o entidades.

Generalmente, las terceras partes que optan por invertir en un nuevo negocio lo hacen con el objetivo de obtener beneficios, bien se presenten en forma de intereses, o de acciones en la empresa, entre otros.

A diferencia de la financiación propia, el externo te da un fondo menos limitado con el que podrás trabajar cómodamente y dar los primeros pasos de tu negocio, por lo menos hasta que este comience a adquirir la liquidez suficiente para valerse por sí mismo.

Otra ventaja que tiene es que existen muchas formas en las que puedes acceder a este tipo de financiación.

Por supuesto, no todo es bueno, y es que como dije, aquellos involucrados en este tipo de inversiones generalmente buscan un beneficio, mayormente económico, es decir, se genera una deuda. Esta deuda puede ser un arma de doble filo, pues si bien el dinero prestado te permite arrancar tu negocio, dependes de que éste entre en el mercado y te genere las ganancias suficientes para poder pagar la deuda resultante de la financiación.

► ¿Qué debe tener en cuenta una startup para solicitar una financiación?

Estamos hablando que, básicamente, la financiación consiste en un préstamo, pero ¿cómo saben los inversores si tu negocio vale la pena?

No estamos hablando de un negocio que tiene trayectoria y que puede respaldar el riesgo de la financiación con su liquidez, sino de una startup que apenas va a comenzar a dar sus primeros pasos, y que no está generando ingresos que puedan tranquilizar a los inversionistas.

¿O es que tu prestarías grandes cantidades de dinero a alguien que apenas estás conociendo sin algo que te asegure que lo vas a recuperar?

Obviamente no, y los inversores tampoco lo harán.

Por esta razón, toda startup necesita tener un plan de empresa, y, sobre todo, un plan financiero-económico que respalde su idea de forma objetiva, para que los inversionistas puedan estimar la viabilidad, rentabilidad y potencial liquidez de tu empresa, de esta forma pueden asegurarse de que su dinero no solo podrá recuperarse, sino que valdrá la pena llevar a cabo la financiación de tu negocio.

· ¿Qué es un plan financiero?

En pocas palabras, un plan financiero es un apartado más del plan económico de tu empresa, y en él se realiza una estimación lo más objetiva posible de la viabilidad y rentabilidad de tu negocio a mediano y largo plazo.

En este plan en particular, se debe tener en cuenta los siguientes factores:

⮚ Financiación necesaria

Un total del dinero que se estima necesario para poder iniciar la startup y llevar a cabo sus operaciones, considerando todos los aspectos que esto conlleva.

⮚ Financiación propia

Corresponde al dinero que dispone el emprendedor o emprendedores para llevar a cabo el proyecto.

Personalmente te aconsejo que trates de tener entre un 30 y un 50% del dinero necesario para financiar el proyecto, ya que éste es el requerido por muchos tipos de inversores.

⮚ Financiación ajena

Corresponde a la financiación de terceras personas que estimas necesaria para llevar a cabo el proyecto.

En pocas palabras, en esta parte de tu plan les dices que tanto dinero necesitas de parte de los inversionistas, ten en cuenta que se suele dividir entre diferentes métodos de financiación, por lo que no todo es responsabilidad de una misma entidad o individuo.

También se tiene en cuenta la información relacionada, como el tiempo estimado en el que se estima devolver la inversión y el porcentaje de interés estimado para cada préstamo.

⮚ Fondo de maniobra o capital circulante

Básicamente corresponde a los fondos necesarios para financiar los activos circulantes de la empresa, y se suele tener en cuenta tanto la financiación propia como la ajena.

⮚ Previsión de tesorería

Se trata de una estimación sobre los cobros y pagos que la startup va a realizar durante su primer año en funcionamiento. Algunos conceptos relacionados que debes conocer son:

− Pago: Consiste en todo lo relacionado a la salida de dinero por obligaciones financieras, como lo son los gastos y el pago a los inversores.

− Cobro: Contrario a pago, hace relación a todo el dinero que ingresa a la empresa, generalmente por cobro de facturas, entre otros.

− Gasto: Corresponde a las salidas de dinero relacionadas con materia prima, maquinaria y demás bienes y servicios que intervienen en la producción de la empresa.

− Ingreso: Hace referencia a los importes obtenidos por la venta de productos o la prestación de servicios.

⮚ Cuenta de resultados

También conocido como Pérdidas y Ganancias. En esta parte se busca estimar el rendimiento económico de la empresa en un tiempo determinado.

Se tiene en cuenta todas las operaciones realizadas por la empresa durante ese tiempo, desde ingresos hasta gastos, además de que también se consideran otros aspectos como el ingreso por venta, el coste de producción de cada producto, la cantidad de productos que se estima vender, etc.

⮚ Balance de situación

Finalmente, en el balance de situación se busca dar una visión estimada de cómo estará la empresa en un tiempo determinado, ya sea de meses o años.

Se consideran todos los aspectos financieros posibles como el estado de las inversiones realizadas, el estado de sus activos y de sus pasivos, entre otros aspectos.

Recuerda, que aunque se traten de estimaciones, es muy importante que lo hagas de la forma más específica y real posible. Y la mejor forma de conseguirlo es utilizando cifras claras en todo momento, por lo que será necesario que realices una investigación a fondo del mercado actual y de los potenciales proveedores.

De esta forma, tendrás más posibilidades de conseguir financiación externa, mostrando la rentabilidad, viabilidad y liquidez de tu idea ante los potenciales inversores.

· ¿Qué métodos de financiación son ideales para una startup?

Llegados a este punto, y para finalizar, me gustaría hablarte de algunos métodos que son muy viables para alguien que está comenzando una startup y no sabe a dónde acudir. Ten en cuenta que ninguno de ellos es exclusivo, por lo que puedes combinarlos según te convenga.

1.  Familiares, amigos y conocidos interesados

El primer método que te propongo, es de hecho uno de los más sencillos en el sentido en que pasas por procesos menos burocráticos, y es más relajado en cuanto a los plazos de pago.

Se trata de acudir a amigos, familiares y conocidos que puedan estar interesados en tu idea de negocio y quieran invertir en ella.

Este método también tiene una ventaja crucial y es que no suele tener intereses en la mayoría de los casos, pues los involucrados tienen un trato personal previo, eso sí, pueden requerir otro tipo de beneficios como participación en la empresa o acceso a tu producto o servicio dependiendo de cual sea éste.

Eso sí, la principal desventaja es la cantidad de dinero que se puede adquirir a través de esta financiación, el cual es realmente limitado. Sin embargo, pese a ello, se trata de un método excelente para dar los primeros pasos, ya que te permite costear lo relacionado con la creación de la marca y otros procesos burocráticos que requieren dinero para establecer la empresa legalmente.

2.  Bancos y créditos

Una de las opciones más viables para conseguir los fondos necesarios para un nuevo negocio es a través de préstamos, y estos, por lo general los puedes conseguir a través de créditos o préstamos del banco.

Obviamente hay un proceso de por medio, y dependiendo de tu idea o de cómo estructures tu plan económico y financiero, puede que el préstamo sea aprobado o no. Sin embargo, es la manera más rápida de buscar los fondos para poner en marcha tu negocio.

Una ventaja que tienen los bancos es que estos no suelen manejar intereses muy elevados en comparación a otras alternativas de préstamos, aunque claro, esto depende en gran parte del banco o entidad a la que acudas por el préstamo. Por otro lado, los plazos para los pagos suelen ser relativamente cómodos, aunque no tanto como cuando pides prestado a amigos y familiares.

Algunos bancos en España incluso manejan programas de subvención a emprendedores que ayuda a amortizar parcialmente los gastos.

La única desventaja quizás, es que por lo general las entidades bancarias requieren de muchas garantías a cambio de los beneficios mencionados, además de que en el caso de los bancos escasea la supervisión por parte de la entidad.

3.   Crowdfunding equity

Esta modalidad consiste básicamente en que los inversores aporten dinero a tu empresa a cambio de acciones y participaciones de la misma.

Esto incluye, además, poder opinar sobre el desarrollo de ésta, creando una especie de sociedad que manejará dicha empresa, cada uno con un porcentaje de acciones establecida en función a la inversión realizada.

Si bien es un método efectivo para conseguir fondos, es un poco arriesgado, ya que estás dando participación en tu empresa a terceros, por esta razón, es importante elegir de forma cuidadosa a tus inversionistas si optas por esta opción.

En caso de que te interese, siempre puedes optar por agencias encargadas en conectar a startups y emprendedores con inversionistas potenciales que puedan interesarse en tu idea y modelo de negocio.

Finalmente, te recomiendo que optes por esta opción, tras finalizar tu etapa inicial, cuando ya tu negocio está en marcha, pero aún en fase de expansión.

4.   Inversionistas privados

Se trata de un modelo en el cual la gente puede interesarse en tu idea y modelo de negocio o ven futuro en ella.

Por lo general este tipo de personas invierten a cambio de acciones o, en algunos casos, realizan préstamos con intereses y plazos variados.

Generalmente no se acude a este tipo de inversionistas al menos que tu empresa ya esté operando, es decir, que ya hayas dado los primeros pasos y tengas por lo menos prototipos de tu producto o servicio.

Suelen estar menos limitados al momento de invertir grandes cantidades, lo cual es una ventaja, además, y salvo casos excepcionales, suelen dejar las decisiones en mano de los emprendedores.

Esta opción te la recomiendo en la etapa de expansión, cuando ya tu negocio esté operando, pero quieras expandirlo aún más, buscando una mayor producción o un alcance más amplio.

 Conclusiones

No es fácil emprender, comenzar una startup lleva tiempo, trabajo, no es cuestión de estar solo un par de meses o medio año para comenzar a ver los frutos.

Muchas veces, una empresa no sale de su fase inicial, incluso después de pasar uno o dos años, y durante este periodo debes considerar que los gastos suben y suben.

La liquidez de una empresa es importante, y para tener una buena liquidez a medio y largo plazo es necesario que la empresa tenga un buen inicio, esto requiere dinero, dinero que puedes obtener con un buen plan de financiación y trabajo duro.

Te recomiendo que en un inicio te dediques a desarrollar bien tu idea y tu modelo de negocios, así podrás optar por las mejores opciones de financiación.

Ofréceles algo que los cautive, y que los atrape, que sean ellos quienes quieran invertir en tu negocio.

Si, de ser posible, puedes financiar tu startup por medios propios, hazlo. Quizás no es lo más recomendable para empezar, y las consecuencias pueden ser grandes, pero la satisfacción y la libertad que conlleva, se transforman en alas que te impulsarán a seguir adelante con más fuerza.

Aun así, nunca dejes de lado a los inversionistas.

Recuerda, un negocio no tiene éxito sólo por tener una gran idea, necesita dedicación y trabajo duro e inteligente, que no es lo mismo. ¡Adelante con tu startup y mucho éxito!

Publicado por Ismael Ruiz 

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