Startup board para dummies: lo que necesitas saber

¿Estás pensando en montar tu propia startup? Si la respuesta es “sí”, “tal vez”,  “puede que lo haga” o simplemente “me interesa el tema” deberías familiarizarte con uno de los componente más básicos de su estructura: el board o si queremos castellanizar el término “la junta directiva”.

En este terreno las startups dibujan de forma algo diferente su máximo órgano de dirección y como veremos a continuación, la entrada de business angels y capital riesgo configuran la estructura de una empresa, que puede escapar de las manos de su fundador si no sabe negociar adecuadamente la forma de entrada de dicho capital.

¿Qué es el “board” y cuáles son sus funciones?

En primer lugar es importante señalar que toda startup necesita un “board”, al menos si quiere tener alguna oportunidad de sobrevivir en el mercado. En un primer momento es probable que el único miembro del “board” sea el propio fundador o fundadores de la compañía y que se mantenga esta composición hasta la entrada de capital semilla, business angels o capital riesgo.

La función del board, como en el caso de una junta directiva tradicional, es asesorar al CEO de la compañía  a la hora de tomar decisiones estratégicas para la empresa, que en el caso de una startup incluyen algunas vitales como buscar financiación, plantear el exit de la compañía o pivotar el modelo de negocio.

¿Quiénes forman parte del “board” y como se estructura?

El fundador de la startup ocupa uno o varios de los asientos del “board”. En el momento en que entra el primer inversor, se le asigna un asiento. Para no perder el control de la compañía, una configuración típica del “board” cuando entra el primer inversor consiste en reservar dos asientos para los fundadores y uno para el inversor.

A partir de aquí, después de cada ronda de financiación, al inversor que lidera la ronda se le reserva un asiento adicional. ¿Qué ocurre con el resto de inversores que participan en la ronda? Normalmente delegan en el inversor principal pero también es frecuente que alguno de ellos solicite ser “observador”: es decir puede asistir a las reuniones del “board” pero no puede votar.

emprendedora

Para equilibrar la composición del “board” es habitual que se asigne uno o varios asientos a miembros “independientes”. Los independientes son personas normalmente muy bien conectadas en el sector en el que opera la startup y que por su experiencia, aportan valor a la dirección estratégica de la empresa. Mientras que los inversores no suelen cobrar por acudir las reuniones del “board” (más que nada porque ya han invertido en la empresa), los independientes sí suelen cobrar por cada reunión o reciben un salario como compensación.

El “board” se reúne normalmente una vez por trimestre, si bien si la compañía se encuentra en un proceso crítico (necesita financiarse, está pensando en su venta, salir a Bolsa, etc.) lo habitual es que se reúna mucho más a menudo. A la hora de votar lo habitual es que las decisiones se tomen por unanimidad (un “board” dividido no es lo mejor para una compañía) y se entiende que antes de la votación hay una negociación previa.

El papel del fundador en el “board”

A medida que el tamaño del “board” crece, disminuye la representación del fundador y normalmente CEO de la empresa. De tal manera que en un momento determinado el “board” puede entre otras cosas votar la sustitución del CEO o incluso la expulsión del fundador de la empresa de la propia compañía.

Para evitar que esto ocurra, antes de una gran ronda de financiación, el fundador puede solicitar dentro de los términos del acuerdo, que comtemplen su figura como miembro permanente con independencia del CEO.  Esto quiere decir que aunque el “board” decidiese cambiar de CEO, el fundador seguiría teniendo reservado un asiento y por lo tanto, podría seguir tomando parte en las decisiones ejecutivas.

Comprender por tanto cómo funciona un “board” y recibir el asesoramiento a la hora de formar su composición puede resultar clave para el éxito de la empresa porque en más de una ocasión para la empresa puede resultar más interesante rechazar financiación adicional a cambio de incorporar una persona que puede no encajar con el estilo de la compañía.

Un artículo publicado en Muy Pymes

You May Also Like