Y de repente la pyme descubrió que podía vender por Internet

Durante muchos años la pequeña empresa le ha dado la espalda a la venta por Internet. La mayoría de ellas no tenían habilitado este canal de ventas. Su principal fuente de ingresos estaba en los clientes que pasaban por su local, que además les dejaban un margen más alto. Pero el COVID lo cambió todo y de repente la pyme descubrió que podía vender por Internet.

Según el II Índice de Digitalización de Pymes de Fiverr , el número de empresas españolas que buscan vender sus productos a través de Amazon ha crecido un 234% en los últimos 6 meses. Los marketplaces, y Amazon en particular, se convierten en el socio que puede ayudar a vender a los pequeños negocios. A pesar de que los márgenes se reduzcan para ofrecer el producto a un precio competitivo, es una forma de comenzar a vender por Internet que no requiere de grandes inversiones ni conocimientos para ponerlo en marcha.



Nadie nos conoce en internet

Según el estudio de Fiverr, no es la única herramienta que están buscando las pymes para transformar sus negocios y tratar de adaptarse a la nueva situación. Otros elementos que subieron de forma notable fueron los estudios de mercado, que crece un 171%, diseño de packaging, con un 83% y el diseño web, con un aumento del 74%.

En todos ellos podemos adivinar la puesta en marcha de nuevos canales de venta que requieren de un estudio previo de viabilidad, enviar lo que antes se recogía en el local o mejorar la visibilidad del negocio en internet. Para muchos estos canales suponían la oportunidad para sacar el stock que tenían acumulado y conseguir liquidez para hacer frente a los pagos.

A nivel global las empresas se interesaban más en servicios como el dropshipping, con un crecimiento del 319%, promoción en Shopify, con un 247%, la edición en Youtube, que aumenta un 231%, el diseño de redes sociales, un 158% más y el desarrollo de aplicaciones, que se incrementa en un 133%. Todo ello va en la línea de venta, promoción visibilidad de negocio a través de internet.

Lo cierto es que muchos han tenido que poner en marcha de prisa y corriendo lo que llevaban años postergando. Y por lo general esto no sale bien. Sin embargo, muchas que llevaban tiempo trabajando su presencia en Internet, con tienda online, con presencia en redes sociales han podido capear la crisis mucho mejor. Ya tenían recursos y conocimientos, contacto con sus clientes a través de internet y han aprovechado todo el trabajo realizado.

Vender por internet no es fácil. No basta con qué los clientes puedan comprar, hay que ser visibles, tener un buen canal de distribución, ser competitivos respecto a otras empresas que ofrecen lo mismo y sobre todo, ganarse la confianza de un cliente que muchas veces no nos conoce. Y sin embargo es un recurso que nos puede ayudar a diversificar ingresos, algo que llegado el momento como hemos visto durante la pandemia nos puede resultar muy útil.

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