¿Es cierto que los pequeños negocios pagan tres veces más impuestos que las grandes empresas?

Los tipos efectivos por los que tributan los pequeños negocios pueden ser hasta tres veces más altos que los de las grandes empresas, según los últimos datos proporcionados por el sindicato de técnicos de Hacienda (Gestha).

Su presidente, Carlos Cruzado, recordó en su comparecencia en la comisión parlamentaria de reconstrucción social y económica que lo que aportan, porcentualmente, las grandes corporaciones al Fisco todavía está muy por debajo de lo que tributan las pymes. 

Según expuso el presidente del sindicato de técnicos, el sistema impositivo español adolece todavía de una «falta de equidad» que, en última instancia, se traduce en una insuficiencia recaudatoria respecto a la media de los países de la Unión Europea.

Concretamente -precisó Cruzado-, España recauda vía impuestos hasta cinco puntos menos que la media de la Unión Europea, lo que implicaría una pérdida anual para las arcas públicas de entre 65.000 y 70.000 millones de euros. Y, según señaló el presidente de los técnicos, esa diferencia se debe en gran medida a la escasa recaudación del impuesto de sociedades, que grava los beneficios de las empresas, y que presenta grandes diferencias en sus tipos efectivos, entre pymes y grandes corporaciones.

Según los datos que maneja el sindicato, ahora mismo, se recauda la mitad vía Impuesto de Sociedades que en 2007. Cabe recordar que, antes, había dos tramos en este impuesto: un tipo nominal más alto para las grandes empresas y otro algo más bajo para las pymes.

Las pymes pagan tipos tres veces más altos

El tipo nominal es el mismo para todos los negocios. Sin embargo, el tipo efectivo – el porcentaje que acaba pagando la empresa después de deducciones- varía mucho según el tamaño del negocio. «Los grupos consolidados tributaron entre 2007 y 2016 con un tipo del 6,37%, frente al 16% de las pymes» aseguró Cruzado ante el Congreso. En 2018 -últimos datos que maneja el sindicato-, las grandes empresas tributaron por un tipo medio de un 5,69% de sus beneficios mientras que las pymes lo hicieron al 15,14%. 

Por ello, el presidente de Gestha reclamó «establecer unos tipos mínimos para que se equipare la tributación de estas grandes empresas a la del resto». Cuestión que ha generado discrepancias entre los expertos. «Quizás la clave no sea disminuir la diferencia impositiva subiendo los tipos de las grandes empresas, sino bajando los de las pequeñas. Hay muchas soluciones. Lo que está claro es que el problema del Impuesto de Sociedades en las pymes no se solucionará subiéndole la carga impositiva a las grandes» aseguró Joan Torres, presidente de la Federación Española de Asociaciones Profesionales de Técnicos Tributarios y Asesores Fiscales (FETTAF).

Si a caso, continúo el experto, «se solventaría el problema de recaudación. Pero ¿A qué precio? Es cierto que las grandes empresas pagan un tipo real mucho más bajo que las demás, pero no porque el impuesto sea más bajo para ellas. El Impuesto de Sociedades es del 25% para todas las sociedades, independientemente de su tamaño. Cosa diferente es que las grandes empresas accedan a deducciones que están fuera del alcance de las más pequeñas».

¿Es cierto que las grandes empresas pagan menos?

Tal y como apunta el presidente de FETTAF, la ley es clara y todas las empresas, sean grandes, medianas o pequeñas están sujetas al mismo Impuesto de Sociedades– cosa diferente es el IRPF, que va por tramos y aumenta porcentualmente para las rentas más altas-. A día de hoy, el tributo que, en teoría, deben abonar las sociedades es siempre del 25%, » pero no es menos cierto que los negocios tienen a su disposición herramientas para reducir este gravamen y que no todos pueden acceder en igualdad de condiciones a estos mecanismos», dijo Torres.

El problema es que dichas herramientas están, casi siempre, «sólo al alcance de unas pocas empresas con la envergadura suficiente como para llevar a cabo determinadas acciones de internacionalización o de investigación que dan derecho a deducciones en el Impuesto de Sociedades» aclaró el presidente de FETTAF.

La diferencia está en las deducciones

Según comentó el presidente de los asesores fiscales, hay que andar con pies de plomo a la hora de poner en marcha propuestas que buscan regular el tipo poniendo topes y limitando las deducciones porque, «si bien es cierto que las grandes empresas pagan mucho menos en proporción a cualquier otra -y eso hay que solucionarlo-, si recortamos en deducciones para que paguen más impuestos, evidentemente dejarán de invertir en ese tipo de cuestiones que les brindan el derecho a las deducciones. Y eso no les conviene, ni a ellas ni al resto de españoles».

A lo que se refiere Torres es a incentivos como el de I+D+I (Investigación Desarrollo e Innovación), que es «la deducción más habitual a la que suelen acceder los grandes conglomerados. Es cierto que esta deducción tiene trampa porque ningún pequeño negocio puede tener un equipo expresamente dedicado a la investigación y, por tanto, no podrá deducirse en la misma medida los desembolsos que haga en este concepto, vía impuestos. Pero, ojo, si se limitan este tipo de deducciones para que las grandes paguen más hay que tener también presente que eso repercutirá en menos investigación y desarrollo para el país. Porque no hay que olvidar que las investigaciones nacionales también vienen por parte de la empresa privada».

La desigualdad no se genera en las propias deducciones, sino en la posibilidad de acceder a ellas. «Beneficiarse de incentivos por investigación tecnológica o investigación y desarrollo en general es algo complicado para un pequeño negocio, por las grandes cantidades de dinero que requiere. Además, otra causa por la que las grandes suelen pagar menos impuestos son los ajustes de cara a la internacionalización de los gastos financieros, que benefician sobre todo a los conglomerados empresariales con filiales en el extranjero. También las amortizaciones, a las que difícilmente podrán acceder negocios de nueva creación», comentó el presidente de la organización de asesores fiscales.

Al final, el único problema que tienen las deducciones en el Impuesto de Sociedades está «en la propia accesibilidad. A nadie se le ocurriría quejarse de deducciones en el IRPF, porque todos los contribuyentes -algunos más y otros menos- pueden beneficiarse de ellas. Al final, una deducción es una devolución de parte de un gasto efectuado. Y el desembolso que han hecho las empresas está ahí. La idea es que pueda extenderse a todos los negocios, de todos los tamaños, porque esas inversiones, además de dar derecho a deducciones, también generan más beneficios a largo plazoY el crecimiento debería ser accesible para todos los negocios, sea cual sea su tamaño» explicó el presidente de FETAFF.

No sólo hay incentivos para las grandes empresas

Los pequeños negocios también tienen a su disposición incentivos que están diseñados para ellos, «aunque son los menos. Estamos hablando, por ejemplo, de deducciones para empresas de nueva creación«, aseguró el presidente de FETTAF

Otros ejemplos a los que sí podrían acceder las pequeñas sociedades serían los incentivos por  contratar a personas menores de 30 o incluso deducciones por inversión de beneficios. «La contratación es precisamente una de las grandes bazas que se deberían jugar para tener un sistema más justo a nivel fiscal. Se debería fomentar más la creación de empleo en nuestro país por estas vías. Porque estas deducciones tienen un efecto llamada que puede ser muy positivo para nuestra economía» explicó Torres.



Pendiente la bajada de impuestos a pequeños negocios

Tanto el PSOE como Unidas Podemos realizaron una serie de promesas en las últimas elecciones que fueron después recogidas en el pacto de coalición. Una de las más importantes para autónomos -societarios- y pymes es la bajada del Impuesto de Sociedades, acompañada de otras reformas fiscales.

El acuerdo prevé, por un lado, subir el IRPF a las rentas altas (hasta un gravamen máximo del 47% para los contribuyentes con ingresos por encima de los 130.000 euros y de 49% para los que ingresen más de 300.000 euros); gravar el impuesto de patrimonio y endurecer la llamada fiscalidad verde -cuestión que ya se ha empezado a poner en marcha a través del impuesto al plástico, que entrará en vigor de aquí a un año-.

Por otro lado, ambas formaciones prometieron una rebaja sobre el Impuesto de Sociedades del 25 al 23% para las pymes, que todavía está pendiente. También estaba previsto bajar los impuestos de los productos de primera necesidad a la gente trabajadora y a los autónomos. «Ofreciéndoles, a estos últimos, cuotas proporcionales a lo que facturan, y persiguiendo el fraude fiscal», según recogía el programa de Unidas Podemos y se trasladó al acuerdo de coalición.

Lucha contra el fraude

Otra de las medidas recogidas en el acuerdo de PSOE-Unidas Podemos es la lucha contra el fraude fiscal, poniendo la «lupa en las grandes fortunas», que también fue uno de los puntos que volvió a sacar a debate en el Congreso el presidente del sindicato de técnicos de Hacienda.

Según sostuvo Carlos Cruzado durante su comparecencia, la persecución del fraude es uno de los elementos clave que deben regir la nueva política fiscal. Éste denunció que el actual sistema concede «facilidades de elusión a las rentas altas. Tenemos que poner las bases necesarias para que las personas con capacidad económica no tengan a su disposición esos mecanismos como sociedades o sicav, entre otros,» para evadir impuestos, dijo Cruzado.

En este sentido, el presidente recordó que la economía sumergida en España representa «entre un 20% y un 25%» del PIB.  Por eso, insistió en que la Agencia Tributaria tiene que poner «la lupa» en el fraude a gran escala. «Necesitamos un mayor control de grandes empresas y fortunas», añadió.

La intención, tal y como adelantó el presidente del sindicato a finales de 2019 a este digital, es que este año se mueva «la lupa de los autónomos y pequeños negocios hacia las grandes fortunas y patrimonios». Es la línea que iba a seguir el Plan de Control Tributario que entró en vigor a principios de año pasado. Según Gestha, debe continuar en ese sentido.

Según aseguró Cruzado, hasta hace poco, los inspectores se habían centrado en los más pequeños porque «resulta mucho más fácil detectar sus irregularidadesLa mayoría del fraude en autónomos y pymes se revela casi siempre con sólo cruzar información y datos. Lo que falta es centrarse en las rentas y operaciones no declaradas, en grandes patrimonios que necesitan de investigación exhaustiva y, por lo tanto, de mayor inversión».

DANIEL GHAMLOUCHE

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