Cuatro fórmulas para convertir el miedo al fracaso en un aliado

El miedo al fracaso acecha al mundo del emprendedor, desde perder clientes clave hasta quedarse sin dinero. Para los emprendedores, la valentía no es la ausencia de miedo, sino la capacidad de persistir a pesar de ello. Estos temores están bien fundados: los estudios sugieren que aproximadamente el 75% de las empresas fracasan en 10 años (aquí puede ver los datos de la Oficina de Estadísticas Laborales de los EE. UU. sobre las tasas de supervivencia de las empresas).

Incluso el éxito puede provocar ansiedad. Le hemos preguntado al fundador y CEO de origen turco de la compañía de yogur Chobani, Hamdi Ulukaya, si tuvo miedo al construir su negocio multimillonario. Ulukaya respondió: “Todos los días, porque si hubiera fallado, muchas vidas se hubieran visto afectadas”.

Si bien “fallar rápido y con frecuencia” es el estribillo constante de la metodologíaLean Start-up y muchas otras, nadie realmente quiere fallar. El fracaso tiene muchas ramificaciones que sería insensato pasar por alto o menospreciar, incluida la posibilidad de quebrar, el embargo de la casa de los trabajadores, el estigma social y las personas que pierden sus medios de subsistencia. La mayoría de las investigaciones existentes se han centrado en el fracaso como un inhibidor del espíritu empresarial.

Nuestra investigación muestra una imagen más matizada: el miedo puede inhibir y motivar. En lugar de simplemente evitar que las personas sean emprendedoras, el miedo al fracaso también puede motivar a realizar mayores esfuerzos para llegar al éxito. Entrevistamos a 65 emprendedores en el Reino Unido y Canadá. Algunos habían establecido negocios y otros estaban en las primeras etapas de desarrollo de sus negocios. Definimos el miedo al fracaso como una reacción cognitiva y emocional temporal a una amenaza para el logro potencial. El miedo al fracaso es un estado en lugar de un rasgo.

La investigación identificó siete fuentes de miedo. Estas se plantearon en repetidas ocasiones por los 65 emprendedores y han sido validadas por nuevas investigaciones:

  • Seguridad financiera
  • Capacidad de financiar la empresa
  • Capacidad personal/autoestima
  • Potencial de la idea
  • Amenazas a la estima social
  • La capacidad de la empresa para ejecutar
  • Costes de oportunidad

No todos los miedos se crean de la misma manera. El origen del miedo es importante. Nuestra investigación encontró que las preocupaciones sobre los costes de oportunidad, la seguridad financiera personal o la capacidad de obtener fondos para la empresa se asociaron positivamente con la persistencia del emprendedor en la consecución de sus objetivos. Por lo tanto, si los emprendedores contemplaban la opción que habían elegido para llevar a cabo su empresa y cómo esto requería perder otras oportunidades, ya fuera en su vida profesional o personal, estaban más motivados para continuar con la empresa. “El hecho de tener que poner esto en marcha lo más rápido posible me hace ser más agresivo”, comentaba un entrevistado. Se observaron efectos positivos similares sobre la persistencia de las preocupaciones financieras, ya fuera la seguridad financiera personal o la capacidad de obtener apoyo financiero para la empresa. En cada caso, en lugar de inhibir el comportamiento, estas fuentes de miedo generaron un mayor esfuerzo.

En contraste, cuando los emprendedores se preocupaban por el potencial de su idea o su capacidad personal para desarrollar una empresa exitosa, tendían a verse afectados de manera más negativa y ser menos proactiva. Los números se procesan sin remordimiento y esto resulta en parálisis a través del análisis. La toma de decisiones se ralentiza ya que se buscan todos los datos posibles y el hecho de evitar tener que tomar una decisión equivocada se convierte en el principal incentivo.

En lugar de estar al teléfono tratando de conseguir un cliente, usted se sienta a hablar sobre por qué tenemos que llamar a más clientes, por qué ya no llamamos a los clientes o por qué deberíamos comenzar a contactarles por correo electrónico. Está hablando de eso cuando tendría que estar haciéndolo”, confesaba un emprendedor.

El miedo al fracaso también puede cambiar la naturaleza de los objetivos que los emprendedores se plantean. Donde el miedo al fracaso es mayor, pueden seleccionar objetivos más fáciles de alcanzar o metas imposibles de alcanzar (irónicamente, la selección de objetivos imposibles nos permite racionalizar más fácilmente nuestra incapacidad para lograrlos). De cualquier forma, el miedo tiene el efecto de impedir establecer metas personales efectivas.

Otro resultado que escuchamos fue el de una tendencia a escalar el compromiso con objetivos específicos a expensas de otras actividades, y en ocasiones frente a la evidencia de que un camino particular estaba condenado. Una vez que se ha elegido un camino, la retroalimentación negativa en realidad podría conducir a un aumento de las inversiones en lo que de otro modo se podría considerar la pérdida de estrategias.

¿Cómo pueden y deben los emprendedores responder al miedo al fracaso? Nuestra investigación reveló cuatro estrategias que permiten a los emprendedores garantizar que el miedo al fracaso funciona de forma positiva:

Autocontrol y control emocional. La inteligencia emocional implica tanto la conciencia de los propios sentimientos como la capacidad de controlar su influencia en el pensamiento y el comportamiento. Algunos de nuestros emprendedores podrían lograrlo. “Si estoy de mal humor una semana y veo mis proyectos, solo veo cosas negativas y razones por las que no pueden suceder. Empecé a aprender que eso en realidad no está asociado con los proyectos, pero está asociado con mis emociones “, decía uno. Otro agregaba: “Hace poco he aprendido a separar esa ansiedad porque he aprendido que es transitoria”.

La autoconciencia emocional es una habilidad que se puede aprender e implica tomar conciencia de los signos de las emociones que invaden la conciencia a través de los sentimientos y estados de ánimo, anticipando su impacto en los pensamientos y utilizando esta conciencia para limitar sus efectos sobre la decisión y la acción. Practicar la autoconciencia puede ayudar a frenar las influencias poderosas de las emociones negativas cuando se establecen los objetivos y la toma de decisiones.

Resolución de problemas. “La ansiedad me ayudó en el sentido de que intentaría descubrir cada uno de los fallos que había en mi negocio, porque todos tienen fallos, así que estaba tratando de descubrir dónde estaban”, nos explicaba un emprendedor. Buscar de forma activa los defectos y debilidades y hacer algo al respecto es un medio poderoso para reducir el miedo al fracaso.

La intuición es una potente fuente de información y la investigación ha demostrado que, entre los expertos, el conocimiento tácito y el instinto instigan a una toma de decisiones rápida y efectiva. Tales instintos a menudo se asocian con sentimientos en lugar de pensamientos específicos. Los sentimientos de temor impulsados ​​por las preocupaciones sobre la idea, por ejemplo, pueden ofrecer señales importantes de que se necesita trabajo. Cuando se les trata como una señal y se actúa sobre ellos, en lugar de reprimirlos o ignorarlos, estas banderas emocionales pueden ayudar a los emprendedores a eliminar las debilidades y los defectos en su idea de empresa.

Una respuesta proactiva y de resolución de problemas a los sentimientos de miedo puede ayudar a reducir el miedo. Sin embargo, nuestra investigación también muestra que tal acción tiende a inhibirse cuando el miedo es causado por dudas sobre la validez de la idea de negocio. Esto sugiere que tomar un enfoque deliberadamente orientado a la acción, superando el deseo de reprimir o ignorar el problema, será especialmente importante. Por supuesto, las debilidades nunca se pueden eliminar del todo. Para cualquier emprendedor, el perfeccionismo es potencialmente peligroso.

Aprendizaje. “El miedo me empuja a trabajar más duro, a cuidar más de lo que estoy haciendo y a educarme para ser lo mejor que puedo a medida que desarrollo estas empresas”, comentaba un emprendedor. Los emprendedores nos dijeron que una de las formas en que superan los sentimientos de miedo era a través del aprendizaje y la búsqueda de información. Esto podría servir para el conocimiento básico, como las habilidades informáticas de codificación por parte del emprendedor de software que busca financiación o para aprender a manejar el alto ritmo de actividades que experimentan la mayoría de los emprendedores. Algunos de los emprendedores que entrevistamos aprendieron a través de la educación formal y la capacitación, aunque era más común investigar, reflexionar y relacionarse con expertos y mentores.

El aprendizaje es un poderoso antídoto contra el miedo al fracaso, ya que ayuda a mitigar las dudas al aumentar las capacidades. No obstante, la incertidumbre es real y constante. La incertidumbre y la ambigüedad son características que definen el desafío del emprendimiento. Siempre hay incógnitas desconocidas, así que es importante reconocer que uno nunca tendrá toda la información que uno quiere, que siempre tendrá que seguir aprendiendo.

Buscar apoyo. “Llegar a los mentores que están directamente relacionados con el negocio que está comenzando es algo clave y es realmente útil”, explicaba uno de nuestros emprendedores. Para los emprendedores en una batalla constante con miedo al fracaso, los mentores y las redes pueden ser una fuente vital de tranquilidad. Los mentores y los apoyos sociales son beneficiosos porque respaldan las tres estrategias de aprendizaje, resolución de problemas y autoconciencia.

Hablando del impacto del miedo al fracaso en su resolución de problemas, un emprendedor decía: “[El miedo al fracaso] simplemente me impulsó a aprender más, a hablar con más personas y descubrir por qué me había equivocado en primer lugar”. Otro comentaba: “El miedo al fracaso le obliga a tener mejores ideas y buscar personas que den críticas constructivas a lo largo del proceso”. Las formas sociales de aprendizaje, de aquellos que han “estado allí y hecho eso”, parecen ser un antídoto particularmente poderoso para la experiencia de pensamientos y sentimientos negativos entre los emprendedores.

Los emprendedores en etapa inicial se benefician con frecuencia de las comunidades y redes locales, que brindan acceso formal o informal a la tutoría de quienes tienen más experiencia. A través de este proceso, aprenden que los sentimientos de incertidumbre y preocupación son comunes, así como también los temas que merecen atención y que se arreglarán con el tiempo.

Nuestra investigación sugiere que el miedo al fracaso es generalizado y tiene efectos negativos y positivos sobre la motivación, la toma de decisiones y el comportamiento. La motivación del miedo también puede traer niveles más altos de estrés, con consecuencias potencialmente negativas para la salud. Entonces, aunque el miedo es un estado natural para un emprendedor, la capacidad de anticiparlo y gestionarlo es una habilidad vital.

Un artículo escrito por 

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*