Por qué el viejo mantra de que “el sexo vende” erra a veces totalmente el tiro

Obnubilados por el antiquísimo (y probablemente también gastado) lema de que “el sexo vende” muchas marcas continúan creyendo que, convenientemente sexualizada, la publicidad obra auténticos milagros. Sin embargo, el dúo formado por sexo y publicidad no es ni mucho menos omnipotente y puede, de hecho, salirse completamente de la tangente en cuanto a la consecución de objetivos. Así lo concluye al menos un reciente estudio de la Universidad de Monash (Australia).

La investigación, en la que tomaron parte 1.600 participantes, pone de manifiesto que los anuncios de naturaleza sexualizada en productos como la lencería y el perfume pueden incitar potencialmente al consumidor a comprar productos de higiene personal (en lugar de los productos inicialmente anunciados).

De acuerdo con el informe, la publicidad con referencias más a menos veladas al sexo despierta la apetencia por productos de higiene personal entre los individuos de talante conservador. E idéntico efecto termina emergiendo igualmente en el horizonte cuando hay individuos particularmente religiosos involucrados y también personas que tienden a percibir el sexo ocasional como “sucio” e “inmoral”.

A juicio de Eugene Chan, autor del estudio, los resultados que la investigación pone sobre la mesa dan cuenta de loflagrantemente inefectiva que puede llegar a ser la publicidad que se cuelga del brazo del sexo.

“Nuestro informe pone de relieve que la publicidad sexualizada de productos como la lencería y el perfume puede hacer que el consumidor termine comprando artículos como jabón o gel facial”, subraya Chan. “Las experiencias físicas del consumidor pueden terminar dando forma a su juicio y a sus elecciones”, apostilla.

La investigación sugiere, por otra parte, que las marcas se tornan en realidad completamente irrelevantes en lo que la toma de decisiones se refiere como hay imágenes sexualizadas comprometidas. Si el anuncio en cuestión inspira en el consumidor sentimientos de impureza, da igual que la marca anunciada sea Versace o cualquier otra. El cliente en lo que único que pensará será en productos que coadyuven a restablecer su propia higiene mancillada.

Que algunos consumidores establezcan vínculos de parentesco entre el sexo y la impudicia les puede llevar a fijar la mirada en productos de higiene personal para sentirse así más pulcros yzafarse del sentimiento de disgusto que les provoca la publicidad sexualizada.

No es la primera vez que un estudio quita méritos a la crecientemente devaluada pareja conformada por sexo y publicidad. En 2017 un informe de la Universidad de Illinoisreveló que, aunque la efectividad de este tipo de publicidad es alta, no ocurre lo mismo cuando se trata de la intención de compra de la marca o producto.

Vía: Marketing Directo

Te puede interesar

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*