¿Es adecuado y rentable el postureo en el marketing?

Fotografías retocadas, con filtros imposibles, imágenes tratadas con programas que muestran otra realidad a la que toma la imagen, discursos enlatados, poco naturales y políticamente correctos, disculpas superficiales y nada sinceras, escenas prefabricadas que anuncian momentos idílicos, compartir en rrss escenarios irreales, marcas que se presentan con atributos que no son los propios, todo ello es el postureo y existe un marketing alrededor de él. ¿vende y es rentable ese marketing del postureo?…

Sabemos que con nuestras acciones de marketing tenemos que generar deseo por nuestra oferta, por nuestra marca o por nuestra empresa. Es tan importante y abundante la competencia con la que cada día tenemos que luchar, y cada día más, que, sin ser capaces de conseguir ese deseo, es difícil tener una oportunidad en el mercado. Para generar ese deseo, debemos previamente captar la atención e interés del cliente o público al que nos dirigimos y ahí es, donde se ha ubicado, eso que hemos denominado postureo.

Definir de una forma sencilla el postureo no es tarea fácil, yo entiendo por este fenómeno como toda aquella acción que se lleva a cabo y que supone una exageración, modificación o maquillaje de una realidad, convirtiendola en otra para confirmar la idoneidad de una idea, mensaje o persona. Estas acciones pueden ser de cualquier índole y característica, imágenes, sonidos, escenas, textos, presencia en redes, etc. El postureo nos inunda, el problema es que, desde muchas instancias, desde la gestión de marcas personales a marcas comerciales, en la política, en la gestión de crisis, se está ubicando y se le está poniendo la categoría de marketing. Con lo cual, para el gran público, se confunde etiqueta y concepto, es decir se entiende que postureo es marketing y/o que el marketing, por ende, ha de ser postureo.

Es cierto que todo lo que pretendemos vender, sean ideas, productos, servicios, proyectos o lo que fuere, se debe hacer desde el lado más atractivo que podamos ofrecer de nuestra oferta y orientado al gusto de a quien va dirigido, y esto es rotundamente así, lo que ocurre que cuando se estira de este hilo, de presentarlo o venderlo de la forma más atractiva posible, se cae con excesiva facilidad, sobre todo si no hay un gran talento en quien/es se encargan de esta función, en este fenómeno del postureo.

Esto que estamos llamando postureo tiene como componentes casi siempre presentes, por un la lado una dosis más o menos importante de mentira y por otro, casi de forma permanente, una gran ausencia de naturalidad. Dos componentes que si revisamos otros post como el del marketing comprometido no ayudan en los objetivos de tener impacto real en el mercado.

De donde procede el auge de este fenómeno, pues a mi entender son por, entre otras, por estas razones:

  • Porque hay demasiadas personas o marcas que no son lo que les gustaría ser
  • Porque no se se conoce la disciplina del marketing en plenitud
  • Porque la capacidad crítica, analítica o de valoración de muchos públicos a los que se dirige o dónde triunfa ese postureo, es lo suficientemente baja para que funcione e impacte
  • Porque ha calado que vivimos en una época donde la imagen lo es todo y por tanto, se centran en explotar esto, pero olvidan que la mentira tiene un efecto devastador en la confianza de a quién te diriges
  • Porque cuidar nuestra imagen, nuestro mensaje, nuestra propuesta, nuestra forma de relacionarnos no tiene efecto cuando somos lo que realmente somos
  • Porque no tenemos ventajas competitivas reales y tenemos que buscar o mostrar alternativas irreales
  • Porque el postureo ha provocado grandes triunfos (casi todos efímeros como puede entender) de quién no debería haber triunfado y por tanto se entiende que es un recurso adecuado para tener esa oportunidad, y es que la mediocridad o la incapacidad, siempre busca formas de esconderse o de aparecer disfrazadas
  • Porque lo cuantitativo, lo viral, lo aparente, lo fingido y aceptado se premia con denominarlo éxito, sin profundizar mucho mas
  • Porque estar es más importante que ser
  • Porque la mentira requiere de menos esfuerzo y talento que mostrar y recurrir a hacer atractivas las verdades

Creo que el postureo tal y como lo hemos entendido y definido aquí, no es muy recomendable para el marketing (al menos para lo que se persigue con este) de aquella persona, empresa u organización que pretende tener un impacto real, duradero y rentable en el mercado, ya que lo que muchas veces se olvida entre esos “profesionales” de ese postureo, es que provoca o crea expectativas, o mejor diríamos, extras expectativas con respecto a lo que se oferta y que tarde o temprano (casi siempre más pronto que tarde) suele acabar defraudando y mucho, pues nada tiene que ver lo que se presenta y ofrecía, con lo que es o lo que se obtiene. Incumplir expectativas es la peor enfermedad que puede padecer una marca y la causa de la “muerte” de casi todas ellas

Por tanto y por si aún no ha quedado claro, todo lo que hagamos en el marketing y no se convierta en un potenciador de confianza para quién nos dirigimos, es empezar a cavar nuestra propia tumba, mientras tanto, por supuesto que es necesario crear deseo, mostramos atractivos, captar la atención del cliente sobre aquello que eres capaz de ofrecer, de cumplir, pero no tengas la tentación de conseguir “momentos puntuales de gloria”, para que te lleve a un patético fracaso o “muerte prematura”. No, marketing y postureo no es lo mismo y no deberían ni estar relacionado, nada que implique mentira o falta de naturalidad debería estarlo, por lo que si lo que se pretende es alcanzar los objetivos para ti, tu marca o tu empresa, si pretendes ser alguien reputado en el mercado y generar un impacto real y no efímero y perjudicial aleja el postureo de tu vida y acerca el marketing eficiente a tu gestión de marca. Sera más guay!

Un artículo escrito por Rafa Cera

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