Convenientemente conchabadas con las nuevas tecnologías, las marcas están en posición de brindar experiencias de primerísima calidad a los consumidores.

¿El problema? Que muchas marcas no terminan de coger el truco (y sacar todo su jugo) a las nuevas tecnologías a su disposición y ofrecen al consumidor experiencias que merecen ser tildadas (con todo merecimiento) de mediocres.

¿Cómo se transforma la mediocridad en magia (la que hay potencialmente agazapada en las entrañas de la pareja formada por marcas y tecnologías)?

Para tomarse de bruces con la magia que destilan (por todos los poros) las experiencias digitales, las marcas necesitan urgentemente un “reboot”, un “reboot” que debería estar guiado por los principios que recoge a continuación Little Black Book:

1. Hacer las preguntas adecuadas
El bueno de Einstein dijo una vez: “Si tuviera una hora para resolver un problema, invertiría 55 minutos pensando el problema y 5 minutos pensando en una solución”. El célebre genio de la física era plenamente consciente de que las mejores soluciones son aquellas que enmarcan adecuadamente el problema. Cuando el problema no se encuadra apropiadamente, es generalmente porque no se han hecho antes las preguntas adecuadas. Y esa es la razón por la que fracasa el 99% de los proyectos de innovación digital.

2. Encontrar el punto crítico
Cuando las marcas se aproximan a las nuevas tecnologías, se pierden a menudo en el laberinto de lo que es posible hacer con ellas y no en aquello que debería hacerse con ellas. A la hora de encontrar aplicaciones marketeras para las nuevas tecnologías es vital poner en el centro al cliente y a sus deseos y necesidades.

3. Utilizar la tecnología de manera responsable
La compra programática no es perversa por naturaleza y si alguna vez transmite (inevitablemente) esa sensación es porque se ha aplicado de manera malévola. Las tecnologías deben utilizarse de manera responsable (cosa que a veces pierden de vista las marcas).

4. Mirar alto (para tocar las estrellas)
Cuando las marcas hincan el diente a las nuevas tecnologías, es vital que se pongan el listón muy alto en lo referente a lo que esas tecnologías pueden y deberían hacer.

5. No hay que perderse en el bosque tecnológico
Las marcas deben evitar ser cegadas por las luces de neón de las nuevas tecnologías (que podrían no ajustarse a los que sus consumidores realmente demandan). Las experiencias digitales nacen de la comprensión de las necesidades del consumidor (y no meramente de las tecnologías). Las nuevas tecnologías son sólo un medio, no el fin.

6. La autenticidad es clave
Las marcas deben ser sinceras consigo mismas en su aproximación a las nuevas tecnologías. Y lo que ejecutan en nombre de la tecnología no debe contravenir jamás la visión que ha constituido siempre su brújula en el cruel universo marketero.

7. Hay que encontrar nichos
Las mejores experiencias son aquellas que son deudoras del denominado pensamiento reduccionista. Cuando están inmersas en la creación de experiencias, las marcas deben poner el foco en resolver un único problema (y hacerlo bien). Como bien dijo una vez David Ogilvy “la estrategia es sacrificio” y es imposible triunfar sin haber renunciado antes a algo.

8. Cambiar el foco del primer plano al segundo plano
Las marcas deben comprender no tanto lo que se puede hacer en primer plano sino en segundo plano con las tecnologías. Amazon Go, el célebre supermercado sin cajas del gigante del e-commerce, brinda al consumidor una excepcional experiencia gracias a un fabuloso cóctel tecnológico que opera completamente en segundo plano.

Via: Marketing Directo

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