Finanzas racionales en tiempos de crisis

En los tiempos de crisis lo mejor es tener un manejo muy conservador de las finanzas, ya que muchas veces resulta impredecible la duración y el impacto que esto tendrá en la economía personal. Prevenir dificultades es la mejor manera de impedir que la situación tenga consecuencias indeseables.

Para nadie es un secreto que en tiempos de crisis las finanzas son una de las áreas que resultan más castigadas, tarde o más temprano. Es cierto que en la situación actual algunos gobiernos han optado por políticas de apoyo, pero no siempre estas son suficientes, y también son muchas las naciones en donde el apoyo brilla por su ausencia.

En tiempos de crisis hay que hacer un uso racional de las finanzas para evitar que los problemas se incrementen. La pandemia de coronavirus augura una gran recesión mundial. De momento, nadie sabe cuál será el impacto real de esta situación sobre la economía ni cómo de profundas serán las huellas que deje.

Lo que sí sabemos todos es que estamos en tiempos de crisis y que para la mayoría de nosotros no son épocas de crecimiento o expansión, sino más bien de resistencia.

La economía personal depende las decisiones individuales. Si se toman las más acertadas, de seguro se van a prevenir problemas futuros. ¿Cuál es la manera de actuar? Enseguida te damos algunas claves.

 “Cuida de los pequeños gastos; un pequeño agujero hunde un barco”.

-Benjamín Franklin-

No hay que tomar decisiones apresuradas

En tiempos de crisis los mercados se tornan un poco erráticos. Sube y baja la cotización de las monedas, el precio del petróleo, incluso los precios de productos de primera necesidad. Esa inestabilidad puede poner nerviosos a algunos y hacer que tomen decisiones apresuradas, lo cual no es buena idea.

Sacar el dinero del banco, cambiarlo a otra moneda o hacer alguna inversión repentina son decisiones muy arriesgadas en tiempos de crisis.

Lo más prudente en este sentido quizás sea la espera, mantenernos atentos a lo que ocurra, esperando que la estabilidad a todos los niveles se restaure. En este sentido, el miedo es mal consejero para tomar decisiones financieras.



Gastos superfluos en tiempos de crisis

Definitivamente, las crisis son el peor momento para comprar lo que no necesitamos realmente. La primera decisión saludable que se puede tomar es la de eliminar todos aquellos gastos que no sean realmente indispensables. No hay que esperar a que la recesión tome forma y el dinero comience a escasear para hacer esto.

Es muy probable que durante la crisis y después de ella haya un aumento importante del coste de vida. Es muy posible que en muchos sectores se viva una inflación marcada, opuesta a la evolución de ingresos y salarios.

Así que lo mejor es ser austeros y evitar los gastos hasta donde sea posible. Es probable que ese dinero que no se gasta hoy en compras superfluas, sirva mañana para comprar cosas indispensables, que de otro modo no podrían adquirirse. Si tienes compulsión por las compras, es hora de que te ubiques en la nueva realidad.

Cumplir con las obligaciones

En tiempos de crisis muchas personas pierden el trabajo, ven menguados sus ingresos o detenidos sus planes. Esto lleva a que sea difícil cumplir con el pago de las deudas de manera puntual. Sin embargo, hasta donde sea posible, lo ideal es que cada uno siga manteniéndose al día.

Nuevamente el miedo a veces lleva a que se deje de cumplir con las obligaciones, con el fin de reservar dinero para otras compras que se consideran urgentes. Esto tampoco es buena idea, ya que podría añadir una dificultad innecesaria a las ya existentes.

Si materialmente no hay forma de pagar, lo adecuado es hablar con el acreedor de la deuda y llegar a algún acuerdo. Si existe la posibilidad de pagar, aunque esto no sea lo que mejor nos siente en este momento, lo mejor es hacerlo.

Es posible que la misma situación lleve a la creación de programas especiales y dejar de cumplir tempranamente puede llevar a que sea imposible acceder a esos beneficios.

Ahorrar

Estos son tiempos de ahorro. No solo se debe dejar a un lado la faceta consumista, sino que además es necesario ahorrar en todo aquello que sea posible. Más que nunca se hace necesario crear y, si es posible, un fondo de emergencia.

Muchos sienten que ahorrar pequeñas cantidades diariamente no cambia nada, porque parten de la idea de que solo las grandes sumas son representativas. Esto es un error.

Primero, porque lo más importante es consolidar el hábito. Y segundo, porque la suma constante es lo que va creando una acumulación significativa, que puede ser decisiva en un momento dado.

Edith Sánchez

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