¿El pequeño comercio se hunde o hay esperanza?

Si echamos un vistazo a las noticias, las encontramos de todo tipo. Positivas, negativas y catastrofistas respecto al pequeño negocio y el tiempo de vida que le queda. Es mucha la competencia y éste parece abocado al fracaso.

Por otro lado, las noticias positivas van de la mano de informaciones que resaltan el hecho de que los desplazamientos hasta los hipermercados son uno de los motivos del aumento respecto al consumo de los supermercados de barrio y pequeños comercios.

La estabilidad y el pequeño comercio, una pareja imposible

Pero no existe una estabilidad como antaño sobre la mejora de las ventas, desde que comenzó la crisis y desde que las compras online has sustituido a la compra tradicional.

Asociaciones, ayuntamientos e instituciones relacionadas con el gremio, generan proyectos, actividades e incluso formación para que el pesimismo intermitente no termine convirtiéndose en una realidad. De hecho, desde 2017 no se había producido una caída en las ventas similar, apuntan desde la Confederación Española de Comercio (CEC)

El mes de septiembre deja una tasa interanual de ventas en comercio del -3,1%, malas noticias, si pensamos que la campaña de rebajas de verano no ha sido especialmente buena.

La bajada no ha alcanzado solo a los más pequeños, sino que todos los formatos de distribución se ven afectados; el declive en las ventas de empresas unilocalizadas (-3,6%), pequeñas cadenas (-3,9%), grandes cadenas (-3%) y grandes superficies (-4,4%) confirman que los problemas que afectan al sector son ya estructurales.

El pequeño comercio, exige ayudas al Gobierno

La ministra de Comercio ha anunciado un plan para 2019 del que todavía se desconocen las medidas. Desde la Confederación Española de Comercio (CEC) el mensaje es claro: “El fracaso de las rebajas es un hecho”, apunta.

Según los últimos datos del Índice del Comercio Minorista del Instituto Nacional de Estadística, las ventas en los pequeños y medianos comercios cayeron un 0,4% durante agosto, en pleno periodo de rebajas.

Entre las medidas que reclaman, aparece un plan específico que permita a estas pymes competir en comercio electrónico como los gigantes, para hacer frente a los “desequilibrios competitivos”; o que se reestablezca una “política ordenada” de rebajas en los comercios, poniendo fin a la liberalización de estos periodos.

Un proyecto basado en dos ejes: la introducción de las nuevas tecnologías en los comercios y la apuesta por el relevo generacional, con el fin de acercar a los jóvenes a estas empresas.

En todo caso, hasta que ese proyecto se lleve a cabo y se traduzca en acciones, los pequeños comercios esperan como agua de mayo, la llega de la campaña de navidad, para remontar sus ventas.

Un artículo escrito por Joana Sanchez

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