Querer quedar bien con todo el mundo te hace perder clientes y credibilidad

Ocurre tanto en el plano profesional como en el personal. Un amigo promete que hará por ti cosas que ni le has pedido. ¿Resultado? El año termina y sus promesas se quedan flotando en el aire. ¿Qué sensación te queda? La de que es una persona sin palabra, poco formal y en el que no confiarías.

Pero vayamos un paso más allá. En el ámbito laboral, hay personas que no pueden evitar decir sí a todo. Y con esto me refiero a cualquier proyecto que entre en su vida. Sobre todo, si es freelance o autónomo . Es trabajo ¿no? Sí, pero hay que cumplir y entregar un resultado de calidad.

La difícil tarea de aprender a decir no a proyectos

Cuando se tiene el mal de querer agradar a todos (ya no sólo por ganar dinero) se entra en una espiral donde debes favores, colaboraciones a mucha gente. Pero el día tiene 24 horas y tú no puedes con todo.

Siendo consciente de que tienes entre manos dos trabajos y poco tiempo libre, no dudas en decir que sí a un amigo o conocido porque temes perder su amistad o que se enfade. ¿Es ese un comportamiento maduro o lógico? Un amigo entenderá que no puedas ayudarle, lo que no entenderá es que le digas que sí y luego le falles.



Aprender a ser selectivo con los trabajos y no querer agradar a todos es positivo

Las personas que sufren este mal, suelen lamentarse de lo mucho que trabajan y el poco descanso que tienen. Normalmente es su tema de conversación favorito. Pero lo curioso es que si les pides que te echen una mano, dirán que sí.

¿Por qué? Porque necesitan agradar a todo el mundo, cuando lo importante sería que se centraran en elegir en qué proyectos trabajar y después comprobar si existe tiempo real para colaboraciones.

Luego viene la ansiedad y el sentimiento de culpa por no haber estado a la altura, pero si no se puede, no se puede. Los favores se hacen porque uno lo desea, se siente bien haciéndolos y por supuesto siente simpatía hacia el otro, no por quedar bien.

Trabajar la autoestima para poder trabajar con tranquilidad

A más clientes, más dinero. A más favores, nos sentiremos bien. Si esas dos opciones no se dan, es porque la primera la estás haciendo mal, y tu trabajo está siendo mediocre. Y respecto a la segunda si no te sientes bien es porque realmente no deseas ayudar.

La falta de autoestima va de la mano de querer causar una buena impresión. Pero decir ‘no’ tanto a un trabajo como a un favor, sólo denota que eres una persona ocupada y con una vida. No hay que temer despejar tu camino de obligaciones que en realidad no lo son.

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