Mentalidad en tiempos de crisis

Si alguna vez pasaste por apuros económicos o conoces a alguien qué esté pasando por un mal momento, es probable que esto lo pueda rescatar, si no has pasado por esa situación probablemente te interese leer esto y te puedas evitar muchos dolores de cabeza

Cuando las cosas están bien es muy fácil tener la cabeza en alto y la motivación por los cielos pero ¿qué pasa cuando las cosas están mal?

 

-Dinero y Mentalidad

Cuando el dinero no alcanza o simplemente parece que se esfuma, es curioso el aspecto mental que van tomando las personas, poco a poco va cambiando su manera de ver las cosas (los sueños “se acaban” y comienzan a ser “realistas”), después hasta te empiezas creer lo que otros te dicen y comienzas a ponerte sensible, cualquier comentario relacionado con dinero, trabajo, lo empiezas a relacionar contigo, te incomoda y sólo consigues sentirte mal, incluso hasta llegas a tomarte todo personal.

Si estás en un mal momento… disfrútalo, sí, me escuchaste bien, ¡disfrútalo!, no siempre vas a estar ahí, ni te va a ir mal por mucho tiempo, alégrate, porque estás más cerca de saber ¿de qué estás hecho?, estás más cerca del inicio de tu etapa más creativa, ¡aprovéchalo!

A veces nos desesperamos porque nos gustaría salir de la situación lo más rápido posible, pero si te llevó tiempo meterte ahí, es probable que también te lleve tiempo salir de ahí… así que sé paciente.

Toma consciencia y deja de identificarte con los malos comentarios, deja de alimentar tu sufrimiento tratando de entender por qué a ti o de repetir una y otra vez los recuerdos.

Si estás esperando que algo mágico pase o estás imaginando que el futuro va a ser mejor, es bueno, pero olvídate del futuro, el futuro sólo existe en la mente, muchas personas ven el presente como si fuera un obstáculo para llegar al futuro, para llegar a donde quieren, sin darse cuenta de que ese obstáculo, ese presente es la vida misma, ese “pequeño” momento de ahora.

Toma consciencia de que tú no eres un mal momento, no eres una mala decisión, tú no eres tus pensamientos, tú no eres tus comportamientos, punto, quiero que confíes tus habilidades, en lo que sabes hacer, porque los “malos” pensamientos y comportamientos que has tenido, sólo han sido producto del entorno y no vienen de ti.

El mejor estado emocional comienza a surgir cuando fluyes, cuando eres uno solo con el problema, a veces tratamos desesperadamente de tomar el control, de poner todo en orden, de hacer que todo sea como antes y hasta parece que entre más hacemos más nos hundimos o que el esfuerzo no es suficiente, pero si alguna vez has nadado en el mar y una ola te jala con fuerza, tratar de pelear con la ola, de ser más fuerte que ella, no sirve de mucho, la ola te sigue jalando y es inmensamente más grande y fuerte que tú, pero cuando dejas de poner resistencia a lo que pasa, dejas que la ola te lleve, es curioso cómo la misma ola te regresa, es curiosa la manera en que puedes aprovechar la misma ola que te jala para llegar a tierra firme.

 

 

-La mente

Silencia tu mente, calla tus malos pensamientos, deja de revivir el pasado.

Las cosas sólo nos pasan una vez, puede sonar fuerte, pero deja de violarte mentalmente. Una persona que fue abusada le sucedió una vez, pero ella se encarga de recordar la escena cualquier cantidad de veces durante todos los días (y recordar es volver a vivir, ¿no es cierto?), se encarga de alimentar su sufrimiento y hacerlo más grande volviendo a ver la escena, a escuchar, a sentir todo cómo en el momento que ocurrió.

Tú deja de revivir lo que pasó, deja de alimentar tu sufrimiento y deja de imaginar discusiones o de repetirte lo mal que ha salido todo, deja de violarte, así de simple, pues no hay nada que haya sucedido en el pasado que te impida estar en el presente, así que vive aquí, vive ahora.

Cada vez que quiera ocurrir esto, interrúmpelo, la mejor forma es poner atención a lo que sucede afuera, tratar de ir dentro de tu mente en ese momento sólo es volver a revisar la basura mental, así que pon atención a lo que pasa afuera, ¿qué tan lejos puedes ver?, ¿qué tanto puedes escuchar?, ¿qué tanto puedes sentir?, expande tus sentidos.

Toma consciencia de que tú no eres un mal momento, no eres una mala decisión, tú no eres tus pensamientos, tú no eres tus comportamientos, punto.

-Antes de buscar encuentra

Antes de que comiences a buscar o a leer libros o material o la pieza “clave” que te falta o  la píldora mágica que solucionará todo, comienza a encontrar, encuentra lo que hay dentro de ti, lo que tienes, con lo que cuentas, tus habilidades y recursos, a veces no tienes otra estructura más que tu propia estructura para evaluarte, es cierto y además necesitas de otra estructura que te ayude, pero primero haz una lista de tus recursos, de las personas con las que cuentas (si es que cuentas alguna, sino de cualquier forma vas a salir de ahí), de las cosas que tienes y te pueden ayudar a salir de ahí.

Mientras no sepas qué es lo que tienes, lo que sabes hacer o con lo que cuentas, es como ir al supermercado y empezar a llenar tu carrito de compras con cualquier producto sin saber antes si lo tienes en casa o si en verdad lo necesitas.

Pregúntate ¿Para qué? y ¿Por qué?, la primera pregunta te va ayudar a establecer una dirección, saber hacia dónde vas y la segunda pregunta te va a ayudar a establecer los motivos, los motivadores que te van a disparar fuera de ahí, a menudo los motivos son más importantes que la forma en cómo lo vas a hacer, así que escribe TODOS los motivos por los que vas a salir de ahí.

Recuerda, no hay viento favorable para el que no sabe a dónde va.

 

Y por último, Haz oídos sordos

Mientras tú sepas hacia dónde vas o lo que quieres realizar, lo demás está de sobra, tú a lo tuyo, deja de ver qué hacen los demás, deja de ver a quien si le va bien o a quien no, tú sigue en tu camino, si te tiran piedras, si hablan mal de ti, oídos sordos y sigue adelante.

Ayer veía una entrevista de un amigo con el que hemos trabajado el aspecto mental y él siempre compartió un patrón recurrente de las personas exitosas, enfocarse en lo suyo, él es de un poblado humilde y de escasos recursos, dónde las calles son de tierra y aunque años atrás le decían que no servía para el fútbol, qué eso no le iba a dejar nada, que se pusiera a trabajar, que se dejara de tonterías, él menciona en la entrevista “yo seguí en lo mío y trabajaba para cumplir mi sueño”.

Hoy es futbolista profesional y es uno de los mejores futbolistas en México, pero eso sólo sucede cuando te enfocas a lo tuyo y te olvidas de los demás.

No importa qué tan malo pueda parecer el momento, por favor sigue soñando, sigue luchando…

Si conoces a alguien a quien le pueda ayudar esto comparte este artículo y déjame tu comentario, me gustaría saber qué opinas…

Saludos!
Omar Arroyo

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