Cuando tu empresa prende de un hilo, pero tu miras hacia otro lado

Nos gusta tener todo bajo control. O al menos pensar que tenemos todo bajo control aunque no sea así. Y en las empresas hay muchas cosas que suponemos que están bien, que hemos delegado, pero que realmente no tenemos claro como funcionan. Y muchas veces son sistemas vitales para nuestra supervivencia de futuro.

En muchas ocasiones se debe a que simplemente la organización es un caos. Y las áreas de responsabilidad están establecidas como algo estanco. Ninguno se mete en las tareas de los demás, no se les exigen el cumplimiento de su trabajo. Y esto pasa sobre todo en las empresas más pequeñas, familiares o donde todos los trabajadores son socios. No existe ningún control.

Hasta que llega una situación crítica y no se responde tal y como se esperaba. Entonces solo quedan reproches, acusaciones cruzadas, pero nadie se responsabiliza de nada, ni tampoco se plantean soluciones. Y no es algo que ocurra solo a nivel interno, sino que también pasa en relación con los colaboradores.

Se intenta mantener costes bajos, por lo cual se contrata a gente para que ejecute un trabajo y adiós. Cuando no son amigos que nos hacen un apañogratis. No existe ninguna supervisión o mantenimiento. Por lo tanto, al cabo de un tiempo las condiciones han cambiado y puede que nada funcione tal y como esperábamos. Y lo que es peor, en muchos casos se exigen respuestas a aquellos que ejecutaron la tarea por la que cobraron y lo dejaron en nuestras manos.

Se entiende el pánico que puede generar una inspección de Hacienda a este tipo de micropyme. Un caos en muchos casos. Documentación que no aparece, un gestor que solo ha hecho una parte del trabajo en función de los datos que nosotros le pasamos y ahora no tenemos… Así que en muchos casos ni se discute, se asume la liquidación que nos presenta la Agencia Tributaria y se paga en lugar de argumentar nuestros derechos.

El problema informático más insignificante genera un parón de actividad de la empresa. No hay ninguna separación entre el ámbito doméstico, el privado y el profesional. No hablamos aquí de protección de datos, que es algo simplemente inexistente para este tipo de empresas. No existe ningún tipo de control.

Lo peor de todo es que cuando alguien les intenta explicar que este no es el camino, que así no se puede llevar un negocio, etc. se sienten en muchos casos insultados. Nadie les va a explicar a ellos como ganarse la vida, al fin y al cabo la empresa lleva abierta años y ha sobrevivido a la crisis… otras no pueden decir lo mismo. Pero sabes que es un enfermo terminal, que puede que no sea hoy o mañana, pero por este camino no durarán mucho.

Un artículo escrito por Carlos Roberto 

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*