Cinco problemas que surgen cuando el cliente siempre tiene la razón

La frase «El cliente siempre tiene la razón» surge por primera vez en el año 1909 y fue creada por Harry Gordon Selfridge, el fundador de los grandes almacenes Selfridge en Londres, y le sirvió para convencer a sus empleados que debían ofrecer a los clientes un buen servicio, y por otro lado a sus clientes les hacía ver que siempre obtendrían un buen servicio por parte de sus empleados. La aplicación de esta premisa sería adoptada años después por tiendas y comercios de todo el mundo.

Pero la aplicación de esta premisa puede ocasionar 5 problemas que perjudiquen a la empresa o negocio a la larga porque:

1. Hace que los empleados se sientan infravalorados y por ende infelices.

Porque da prioridad a los clientes frente a los trabajadores, y esto genera cierta indefensión en los trabajadores en el caso que surja algún problema o discrepancia entre los clientes y ellos, priorizando al cliente hará que los empleados se sientan inseguros y no sepan cómo actuar en algunos casos. Y para que un negocio proyecte buena imagen, sus empleados tienen que estar contentos y, sobre todo, sentirse valorados.

Se debe buscar un equilibrio entre los trabajadores y los clientes. Porque también hay muchos ejemplos de malos empleados que dan un mal servicio a los clientes, pero tratar de resolver este problema declarando que el cliente «siempre tiene la razón» es contraproducente.



2. Los clientes déspotas y abusivos tienen una ventaja injusta sobre el resto de los clientes.

Los clientes abusivos tienen vía libre de actuación con plena impunidad, pueden exigir casi cualquier cosa porque siempre tienen la razón. Esto hace que el trabajo de los empleados sea mucho más difícil cuando se trata de dar un servicio a una persona abusiva, que recibirá mejor tratamiento y mejores condiciones que las personas correctas y amables. Y hay que cuidar a los buenos clientes para que sigan regresando y consumiendo nuestros servicios.

3. Algunos clientes son malos para el negocio e intoxican a los empleados.

Más cantidad de clientes no es lo mejor, si éstos son déspotas o irrespetuosos con los empleados. Al final todo es cuestión de respeto y dignidad, y sobre todo de tratar a los empleados de forma correcta, y este respeto se debe aplicar tanto por el jefe o dueño del negocio como por los clientes del negocio.

4. Favorece un peor servicio de atención al cliente.

Si pones a los empleados en primer lugar y los cuidas, ellos pondrán a los clientes primero porque estarán más motivados, más a gusto en el trabajo; y los empleados que están contentos en el trabajo brindan un mejor servicio al cliente porque se preocupan más por otras personas, incluidos los clientes.

Si los empleados tienen que soportar todo, incluidos los clientes que no tienen la razón, dejan de preocuparse por el servicio y empeoran su calidad.

5. Algunos clientes son simplemente incorrectos y no van a cambiar su forma de ser.

Los clientes no siempre tienen la razón y a veces se equivocan. Y las empresas funcionan mejor sin ellos, los gerentes que se ponen del lado de los clientes irrazonables antes que del lado de sus empleados hacen que sus empresa o negocios ofrezcan un peor servicio de atención al cliente.

Por lo tanto, cualquier empresa o negocio necesita poner a sus trabajadores primero, y luego a sus clientes. Salvando algunos casos puntuales de trabajadores igual de incorrectos que los propios clientes. Cada caso es un mundo, pero se debe priorizar el equipo antes que al cliente. Si no hay un buen equipo de trabajo, el cliente no se sentirá cómodo con el servicio recibido y no acudirá al negocio u empresa por segunda vez; y es más fácil atraer al cliente que ya conoce nuestro negocio que captar uno nuevo que no nos conoce.

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