Características comunes de los perfeccionistas sanos o con sentido

Te mostramos cuáles son las características comunes de los perfeccionistas con sentido, es decir, aquellos que se esfuerzan por ser los mejores de forma sana y natural.

Querer hacer las cosas bien es un deseo saludable que nos permite disfrutar de la vida y llegar al éxito.

Por el contrario, querer ser perfectos nos lleva al lado opuesto: el sufrimiento y estrés.

Para aprender a distinguir entre un camino y otro, hemos recopilado tres características comunes de los perfeccionistas con sentido, aquellos que buscan dar lo máximo de sí mismos para destacar en toda las facetas de su vida, tanto profesional como personal.

Así que si quieres saber cómo ser como ellos, echa un vistazo a esta lista.

1. Expresan sus desilusiones

Los perfeccionistas sanos o con sentido asumen sus errores cuando algo no sale según lo previsto, pero también intentan encontrar el origen del problema. Entonces piensan: “Bueno, es algo negativo, pero no puedo controlarlo todo”.

Por el contrario, también están aquellos que intentan maximizar el control en todos los sentidos y se culpan a sí mismos si no consiguen obtener el resultado que desean.

2. Saben distinguir entre “aspiracional” y “exitoso”

Cuando hablamos de “aspiraciones” nos referimos a esas personas que sueñan con ser millonarios, tener un yate y una mansión sin mover un dedo. Sentimos deciros que eso sólo pasa en las películas y que tener una visión distorsionada de la realidad puede ser perjudicial para tu trabajo.

De hecho, cuando confundes tus aspiraciones con el éxito, parecerá que nada de lo que haces es realmente bueno. Por eso, debemos ser realistas con nuestros objetivos.

3. Programan su éxito

Los perfeccionistas saludables hacen que el éxito sea personal para ellos, es decir, se preguntan cómo puede ayudar una determinada acción en su futuro, mientras que los que no lo son sólo buscan el éxito por el éxito, por lo que nunca llegarán a ser del todo felices ya que no lo hacen con un objetivo en mente.

Escrito por Ana Muñoz

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