Autoensalzamiento: mostrando nuestros aspectos positivos

Cómo seres humanos necesitamos mostrar nuestros aspectos positivos, nuestras destrezas y capacidades. Es un comportamiento normal y adaptativo que tiene diferentes sesgos que conviene conocer para reconocerlos, sobre todo en uno mismo. Vamos a verlos, pero primero haremos un pequeño test

El autoensalzamiento es una de las tres motivaciones relacionadas con la evaluación del Yo. Hablamos de una motivación que nos permite mantener un autoconcepto positivo. Así, además de responder a la necesidad de tener una imagen favorable de nosotros mismos, también nos esforzamos por mostrar esa imagen a los demás. A veces lo hacemos de manera consciente y explícita, pero también, en muchos casos, lo hacemos sin ser conscientes de ello.

Si la imagen de una persona se ha visto dañada o herida en algún aspecto, la persona puede verse motivada a repararla. Así, una de las respuestas naturales puede ser el autoensalzamiento, como una manera de intentar compensar o empequeñecer lo negativo.

En cualquier caso, nuestra imagen haya sido dañada o no, necesitamos mostrar nuestros aspectos positivos, nuestras destrezas y capacidades. Esta disposición no es patológica ni perjudica la adaptación de la persona a su medio; eso sí, siempre que no rompa el equilibrio y se convierta en un problema o una necesidad que esconda algún problema mayor. Un ejemplo lo encontramos en las relaciones laborales o académicas, cuando un exceso de autoensalzamiento puede ser un signo de baja autoestima.

Los sesgos del autoensalzamiento

Existe una tendencia a dar explicaciones causales de los éxitos o fracasos propios. Puede que nos hagamos mayores y dejemos de preguntar todo el rato “¿Por qué…?”; sin embargo, esto no significa que el origen, las causas o las razones de los acontecimientos hayan dejado de interesarnos. Por otro lado, es común que atribuyamos los éxitos logrados a nuestras características personales (atribuciones autoensalzadoras).

En contrapartida, y salvo en determinado estados emocionales que nos hacen más propensos a lo contrario, también es muy común que las explicaciones sobre nuestros fracasos las localicemos en causas externas, como la mala suerte o la intervención de otras personas. Esto son las atribuciones autoprotectoras. Lo cierto es que el comportamiento motivacional de autoensalzamiento tiene diferentes sesgos que conviene conocer, para reconocerlos, sobre todo en uno mismo. Vamos a verlos, pero primero un pequeño test.

Un pequeño Test

1 Fracasar en un examen Comparándome con otras personas similares a mí, el hecho es
Más probable que les pase a otros que a mí 1
Tan probable para mí como para los otros 2
Más probable que me ocurra a mí que a otros 3
2 Tratar de aprender una nueva habilidad (cocinar, un deporte o un instrumento musical) Más probable que les pase a otros que a mí 1
Tan probable para mí como para los otros 2
Más probable que me ocurra a mí que a otros 3
3 Perder una cita importante por olvido Más probable que les pase a otros que a mí 1
Tan probable para mí como para los otros 2
Más probable que me ocurra a mí que a otros 3
4 Perder contacto con un buen amigo con el que mantiene una amistad por años Más probable que les pase a otros que a mí 1
Tan probable para mí como para los otros 2
Más probable que me ocurra a mí que a otros 3
5 En un grupo grande (más de 5 personas) hacer un comentario chistoso y que todos se rían Más probable que les pase a otros que a mí 1
Tan probable para mí como para los otros 2
Más probable que me ocurra a mí que a otros 3
6 Que alguien se queje de tu forma de comportarte Más probable que les pase a otros que a mí 1
Tan probable para mí como para los otros 2
Más probable que me ocurra a mí que a otros 3
7 Conocer a una persona nueva con la que mantener una buena amistad durante años Más probable que les pase a otros que a mí 1
Tan probable para mí como para los otros 2
Más probable que me ocurra a mí que a otros 3
8 Sentir una sensación de gran euforia después de una éxito o logro Más probable que les pase a otros que a mí 1
Tan probable para mí como para los otros 2
Más probable que me ocurra a mí que a otros 3

Claves de corrección

Todos los 1 = -1; Todos los 2 = 0; Todos los 3 = 1

Para obtener por separado la puntuación media para sucesos negativos y positivos, sumar las puntuaciones de todos los ítems negativos (1, 3, 4, 6) y dividir entre cuatro. Igualmente, sumar los positivos (2, 5, 7, 8) y dividir entre cuatro.

Para sucesos negativos: si la media es mayor que cero indica la existencia de sesgos pesimistas, y si la media es menor que cero indica la existencia de sesgos optimistas.

Para sucesos positivos: si la media es mayor de cero indica la existencia de sesgos optimistas, y si la media es menor que cero indica la existencia de sesgos pesimistas.

Nota importante: la exposición y la puntuación de dicho test o tiene ningún valor diagnóstico. Únicamente tiene un valor expositivo y la pretensión con su inclusión en el artículo no es más que la de facilitar una mejor compresión de los conceptos tratados.

La interpretación favorable del Yo

Una interpretación favorable del Yo cumple una función adaptativa, aunque puede ser más o menos sesgada. Los sesgos se hacen a veces necesarios para proteger precisamente al Yo, y de manera indirecta mantener a raya la ansiedad. Así, es interesante preguntarse cuántos de estos sesgos puede reconocer uno en sí mismo y en qué medida.Conocer los sesgos de autoensalzamiento e intentar reconocerlos en uno mismo o en los demás nos ayuda a manejar el estrés y puede ser incluso divertido.

Dicen que en psicología tenemos incluso más fenómenos etiquetados que los que existen. Fuera de la broma, lo cierto es que en muchas ocasiones, las dinámicas que hemos descrito nos pasan totalmente desapercibidas hasta que no los vemos escritos en un papel. Y en eso consiste el juego. Los sesgos más comunes de autoensalzamiento son:

  • La falsa singularidad. Es una tendencia sistemática a pensar que nuestras habilidades y capacidades son muy distintas a las de cualquier mortal.
  • El falso consenso. Solemos sobrestimar el grado en el que una mayoría de personas están de acuerdo con lo que pensamos o creemos. ¿Cuántas veces no hemos dicho aquello de “vamos a preguntar a alguien que se su pone que sabe o es neutral en un debate” y nos hemos llevado una sorpresa con la respuesta?
  • El efecto “primus inter pares”. Este es un efecto muy curioso que se da bastante más de lo que creemos. Es la tendencia a creer que se es superior o mejor que las personas similares o iguales a nosotros. Y es que la mayoría de conductores, por ejemplo, piensan ser mejores conductores o cometer menos infracciones que la media…
  • La ignorancia pluralista. Es una dinámica que nos hace reprimir o dejar de expresar una opinión o emoción porque pensamos que la mayoría no la comparte. Es un sesgo deriva de que sobrestimamos nuestra capacidad para adivinar lo que piensan los demás.
  • La Ilusión de invulnerabilidad. Se reproduce cuando subestimamos la probabilidad de que nos suceda algo negativo.

Buscando lo que nos distingue

La autoestima es la actitud y la emoción de una persona hacia sí misma. Influye en cómo se trata y qué piensa de sí mismo. Contiene el estado emocional derivado de su autoconcepto. En este sentido, vernos como personas singulares suele hacernos sentir bien. Recordemos que con frecuencia valoramos más aquello que es difícil de encontrar, que se distingue del resto, incluso aunque lo que nos haga distintos no sea un elemento especialmente relevante.

Así, cuando las personas creen que las características personales que más aprecian, aquellas que constituyen la columna vertebral de su autodefinición, son bastante comunes en los demás, suele aparece una mayor dosis de negatividad en ese estado emocional llamado autoestima.

Sonia Budner

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