4 empresas artesanas que triunfan vendiendo en Internet

TicTacToys: juguetes educativos

En TicTacToys elaboran juguetes educativos de forma artesanal utilizando, además, materias primas naturales. Se trata de una empresa artesana emplazada en Murcia lanzada por Joaquín Plana Belmonte. Según cuenta él mismo “Tictactoys nace fruto de un sueño, trabajar en aquello que me gusta hacer, y fue así como un buen día, jugando con mi peque y un puñado de lana nació el primer muñeco, después vino otro y otro, con lo que todavía sigo jugando”.

El salón comedor de su casa hace las veces de taller, conde confecciona sus juguetes usando solo materiales ecológicos y lana de oveja. Y aunque lleva años viviendo de ello, entiende que lo suyo se ajusta más a vivir conforme a su filosofía de vida que a la ambición de crear una empresa que le desvíe de la primera. Su principal canal de ingresos procede de las ferias de artesanía apoyándose en el canal online para ganar visibilidad y amplificar la ventana de su trabajo no tanto para incrementar la producción y las ventas. “Si hablamos de productos artesanales no podemos ir a volumen porque entonces entraríamos ya en una producción industrial y no es eso lo que yo quiero hacer”, aclara.

Donde sí procura mantenerse activo Joaquín Plana es en la redes sociales, especialmente en Instagram a través de la cual recibe encargos una vez que explica y muestra a la audiencia su forma de trabajar y el por qué. En su taller, Joaquín Plana estudia los usos tradicionales de la lana, innovando y desarrollando nuevas facetas y técnicas, respetando el medio ambiente. Sus juguetes se compran desde diversos países del mundo como Estados Unidos o Australia”.



Oficio Studio: el arte de la marroquinería

Emplazado en pleno Barrio de las Letras de Madrid, se encuentra Oficio Studio , un taller de marroquinería montado hace seis años por la mexicana Melina Carranza y el español David Iglesias. Aunque el estudio cuenta con un pequeño espacio de showroom donde muestran sus piezas y atienden a curiosos y visitantes, prácticamente todas las ventas las realizan a través de internet y lo hacen a cualquier parte del mundo. A título anecdótico, cuenta Melina que, en una ocasión recibieron un pedido de un bolso en Nueva Zelanda y que, a la semana, les llegó otro del mismo barrio, y otro unos días después. Es decir, que a ellos los que les funciona es el boca a oreja porque entrar en batallas ‘black friday” o invertir en marketing online, prácticamente cero. Eso sí, cuidan mucho la página web que diseñó la misma Melina y la comunicación en redes sociales, “de lo contrario, es como si no existieras”.

La historia de cómo surge la empresa la cuentan ellos mismos en la web. El encuentro casual entre una arquitecta decepcionada con los estudios que había elegido y un artesano tradicional en la marroquinería que había cambiado el oficio por el de la reparación de bicicletas porque, dueño ya de una fábrica de bolsos, quería bajarse de la frenética rueda de la industrialización. Melina le animó a recuperar el oficio y entre ambos constituyeron una comunidad de bienes donde, a día de hoy, siguen trabajando los dos solos.

“No queremos crecer” es una de esas frases atípicas de las que se escriben en esta web. Luego ya matiza Melina: “bueno, me refiero a volumen de producción, pero sí en calidad y prestigio”. Y hacia ese camino se orientan.

Con un ticket medio que oscila entre los 150 y los 200 euros, la producción de Oficio Studio es limitada, alrededor de 20 bolsos a la semana. Es necesario que así sea para preservar los cánones de calidad que rigen en la compañía. Bolsos únicos muy mimados elaborados a base de cuero artesanal de curtición vegetal. Para los profanos en la materia aclara Melina Carranza: “actualmente, el 90% de la producción mundial de piel, se curte con plomo, que es un material pesado y contaminante que termina en el mar. Se usa porque acorta siete veces el tiempo de curtición. Sin embargo, en la curtición vegetal se emplea corteza de árbol y aceites vegetales. Ese es el proceso artesanal que hemos elegido nosotros”.

Elena Ferro: zuecos de toda la vida

Elena Ferro se alzó el año pasado con Premio Nacional de Artesanía. Esta pontevedresa, de Vila de Cruces, destaca por su trabajo con un producto característico de la tradición rural: los zuecos de madera los cuales vende a través de su empresa: Eferro. No obstante, hay que aclarar que la empresa lleva en funcionamiento desde el año 1915 y que Elena, la tercera generación al frente de la misma, ha materializado la historia artesana de tres generaciones de la familia Ferro. Gracias a la aplicación de la marroquinería a la elaboración de zuecos, Elena y su familia pueden mantener vivo un oficio tradicional en la actualidad en extinción, y dar trabajo a cerca de 10 personas, dependiendo de la temporada.

Además de contar con un taller y la tienda propia en A Coruña y estar presente en distintos puntos de venta físicos, Eferro vende sus zuecos de diseño original y vivos colores a través de la tienda online, que la permite llegar a distintos puntos dentro y fuera de España, como Reino Unido o Alemania. A través de su trabajo, esta artesana ha dotado a este producto tradicional de un grado de innovación para adaptarse a las necesidades del mercado, nuevos usos y públicos. No tiene que andar mucho para encontrar la inspiración, que muchas veces le llega en plena naturaleza o en el mundo animal, como sus zuecos ‘vuela mariquita vuela’ que fueron galardonados con el Premio Artesanía Contemporánea Antón Fraguas.

Daniel Gil de Avalle: el arte de transformar la madera en sonido

Aunque el taller de Daniel Gil de Avalle se ubica en uno de los puntos más emblemáticos de la ciudad de Granada, el Realejo, dentro del barrio judío, el 80% de sus guitarras e instrumentos se venden por todo el mundo así que no le quedó otra que sumarse a la venta online para satisfacer la demanda. Una demanda que no puede ser masiva teniendo en cuenta que la producción artesanal en su taller no superar los 15 o 20 instrumentos al año. La mayoría los hace por encargo, aunque vende también instrumentos de otros fabricantes.

El taller de Daniel Gil de Avalle está especializado en la construcción, montaje, mantenimiento, restauración y colección de instrumentos de cuerda frotada y pulsada. Asimismo, a través de la recuperación y restauración de instrumentos históricos de cuerda, el luthier Daniel Gil de Avalle contribuye al estudio y recuperación del patrimonio y la cultura españoles.

El prestigio de las guitarras de Daniel Gil de Avalle y su oficio está reconocido tanto dentro como fuera de España. La prueba es que atesora gran cantidad de premios, entre otros el de Maestro Constructor de Guitarras, el de Maestro Artesano por la Junta de Andalucía o el Premio Nacional de Artesanía concedido en 2016 por Fundesarte, de la EOI, Ministerio de Economía, Industria y Competitividad. Los interesados le pueden seguir también a través de las redes con presencia en Facebook. Instagram, Twitter y Youtube.

Vía: Emprendedores

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