Amazon acaba de lanzar su famoso botón de pedido automático, Dash, en el Reino Unido tras varios años de funcionamiento en EEUU.

La extensión de su tecnología conectada pretende llegar ahora a los consumidores británicos prometiendo un importante ahorro de tiempo al poder reponer todo tipo de productos del hogar a golpe de clic.

Y parece que, a falta de la aprobación de los consumidores, las marcas ya han dado su visto bueno pues ya son 40 las que se han sumado a Dash.

Sin embargo, para poder disfrutar de este cómodo servicio es necesario contar con una membresía premium de Amazon que cuesta 79 libras al año y sumar a esto el precio del botón que no se ha dado a conocer.

Esto junto con algunos que otros inconvenientes, hacen a William Lidstone,chief marketing officer de Razorfish, augurar un fracaso del proyecto de Amazon en su incursión en Reino Unido a través de un artículo en The Drum.

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Así se apoya en un estudio del Wall Street Journal que muestra que la mayoría de los usuarios del botón raramente lo utilizan para realizar compras.

Además, la entrega está estipulada en 48 horas, un tiempo excesivo sobre todo tras el anuncio de la cadena Sainsbury de envíos en el mismo día.

De esta manera, establece que aunque la tecnología indudablemente está cambiando los hábitos de consumo y de compra de la gente, también modifica la competición en el mercado.

Un estudio de Total Retail Survey muestra que para el 55% de los encuestados, la comodidad en las compras es el principal elemento que influye en sus decisiones con el precio acaparando solo el 37%.

Es por ello que factores tradicionales como el precio han sido apartados por la rapidez o la comodidad por lo que, solo aquellos que sepan estar en el momento adecuado para satisfacer las necesidades concretas de los consumidores, serán los que sobrevivan.

Un artículo publicado en Marketing Directo