El éxito de tres exempleados españoles de Google que decidieron salir de la compañía para crear su propio negocio de publicidad en internet ha superado todo pronóstico. Los conocimientos adquiridos en la empresa de la gran G, en especial en temas de clima laboral, les han ayudado a hacer próspera su empresa en España.

Se trata de Toni Fernández, Daniel Quiles y Gerard Hoogeveen, tres trabajadores de Google con buenos cargos, beneficios envidiables y altos salarios, que un día decidieron renunciar a la compañía, salir de su zona de confort para aventurar en el mundo del emprendimiento y crear su propio negocio, una empresa inspirada en la de Mountain View en aspectos como la exigencia, la responsabilidad pero más allá de esto, el buen ambiente laboral.

Estos tres emprendedores resaltan el espíritu de trabajo de Google. Toni Fernández, un valenciano que trabajaba en la sede de Google en Bogotá, Colombia, dijo haber sido “mimado” por la compañía, que a sus empleados ofrece un espacio para hacer deportes, un salón con una mesa de tenis, televisión para ver los partidos de fútbol, clases de Yoga, comida gratuita y demás beneficios. Fernández afirmó además que el nivel de exigencia también es muy alto y que no son pocos los despidos que la empresa realiza a empleados que no cumplen sus metas.

Aunque ninguno de los tres tenía planeado emprender el proyecto con los otros dos, la vida los reunió para consolidar esta empresa de publicidad en internet llamada Digital Menta, que ya tiene sedes en Barcelona y Valencia y quiere alcanzar un millón de euros de facturación para 2017. Además tiene clientes en países como España, Puerto Rico, Colombia, Argentina y Estados Unidos.

Digital Menta también ofrece beneficios a sus 13 empleados, los espacios son abiertos, no hay jerarquías, se hacen pausas activas, los horarios son flexibles y las vacaciones se pueden elegir con “cierta libertad”. “En el tema sueldos estamos limitados por la generación de ingresos, pero intentamos pagar mejor que las empresas de nuestro entorno. Y si tenemos un becario, le pagamos”, asegura Fernández, resaltando esta como una estrategia de sentido de pertenencia y productividad.

Andrea Ramos León