El acceso a internet se ha convertido en una herramienta casi imprescindible en las empresas. Hasta hace poco esto era sinónimo de tener contratada una línea de teléfono y luego ADSL tradicional por par de cobre o fibra, en función de costes y necesidades. Pero también existía la posibilidad de trabajar sólo con banda ancha móvil, una alternativa que cada día es más real en la empresa.
Los inconvenientes de utilizar de forma exclusiva este tipo de conexión eran fundamentalmente dos: costes y capacidad de descarga de datos. Sin embargo con ofertas como la que ha presentado Vodafone con su oficina 4G es una alternativa cada vez más viable. Tenemos una velocidad dedescarga de 150 Mbps y una de subida de 50 Mbps con un límite de 40 GB a máxima velocidad y 60 a una algo más reducida de 42. A esto se suma un precio que ronda los 60€ IVA incluido.

No es la única oferta que existe en el mercado que trata de atraerse a los autónomos y profesionales. Para un uso normal de la mayoría de empresas es más que factible hacer el cambio, aunque sólo me surge una duda en el uso de WiFi que hacen otros dispositivos como smartphones, cada día más presentes en el mundo de los negocios.
Normalmente ahorramos en nuestras tarifas de datos en el teléfono ya que tenemos la posibilidad de utilizar el WiFi de nuestra banda ancha que no tiene restricciones. Si aquí también tiramos de la tarifa de datos que está limitada podemos ir algo justos, aunque 60 Mbps para una empresa es una cantidad para trabajar con solvencia.
En todo caso, lo mejor antes de plantearnos cambiar o buscar una alternativa sería hacer mediciones de nuestro consumo de banda ancha durante un pequeño periodo de tiempo. De esta forma vemos si es factible o no realizar el cambio. También deberíamos asegurarnos de la banda ancha que llega a nuestro negocio, sobre todo si en momentos puntuales hemos notado saturación en las redes inalámbricas en nuestra ciudad.