Uno de los grupos demográficos que están más pegados al móvil y que, por tanto, son mucho más receptivos a los mensajes que les llegan por esas vías son los más jóvenes. Millennials y miembros de la generación Z, es decir, a grandes rasgos, todos los nacidos entre los 80 y los 90 son usuarios activos de terminales móviles y han convertido al smartphone en una parte casi fundamental de su día a día. Esto funciona tanto en cuestiones de comunicación y de ocio como en su relación con las marcas. Los consumidores de estos grupos de edad son más receptivos a los anuncios que les llegan a través del móvil y son también mucho más activos a la hora de comunicarse con las marcas a través de estos terminales.
De ahí, que las marcas estén centradas más que nunca en estos dispositivos y en emplearlos para llegar hasta los consumidores de estas franjas de edad. Los compradores jóvenes son además los grandes consumidores del mañana y por ello las compañías están mucho más interesadas que nunca en intentar seducirlos y en hacerse con ese nicho de consumidores para asegurarse sus posiciones de cara al mañana. Comprender cómo usan el móvil es una de las maneras de llegar a sus corazoncitos.

Un estudio de Mobile World Live (que empleó para ello una muestra británica) ha analizado cómo se relacionan con el móvil estos consumidores. Su investigación se centró en los jóvenes de entre 16 y 25 años, decididos a comprender no solo cuáles son los servicios que más emplean sino también cómo afecta el móvil a sus hábitos de consumo.
El estudio demostró antes que nada que los consumidores de esta franja de edad poseen dispositivos móviles. Un 52% tiene al menos uno y un 36% tiene al menos dos (tabletas, smartphones, teléfono), propios y de uso suyo exclusivo. Los adolescentes tienen además teléfonos inteligentes y solo un 2% asegura poseer un terminal básico. El porcentaje de poseedores de una tableta es más bajo, ya que solo un 45% asegura tener un tablet.
Interés en redes sociales
¿Qué hacen estos consumidores con sus smartphones? Básicamente, mirar sus pantallas todo el rato. Según las cifras del estudio, un 36% mira su teléfono inteligente entre 20 y 50 veces al día, un 34% más de 50 veces y un 17% más de 100 veces. El 55% lo hace para usar apps de mensajería y un 32% para conectarse con las redes sociales.
Eso explica, sin duda, las listas de apps favoritas de estos consumidores. Un 23% se queda con Whatsapp, un 21 con Facebook, otro 21 con Instagram, un 19 con Snapchat y un 6 con Spotify.
De hecho, los consumidores de esta franja de edad emplean el terminal para todo menos para hacer lo que se supone que hace un teléfono. Así, un 45% señala que solo dedica menos de 5 minutos al día a hacer llamadas de teléfono ‘de verdad’ y un 26% entre 5 y 10 minutos.
Frente a ello están los más de 60 minutos que el 32% asegura que dedica cada día a las apps de mensajería (un 25% señala que dedica entre 20 a 40 minutos y otro 25 entre 40 y 60 minutos). Las apps de redes sociales también se llevan su tiempo. Un 28% les dedica más de 60 minutos al día, un 27% entre 40 y 60 y un 25% entre 20 y 40.
Compras desde el móvil
Los adolescentes son por tanto usuarios activos y extensivos de los dispositivos móviles y de los servicios que se pueden encontrar en los mismos. Tanto es así, que estos consumidores invierten dinero en hacerse con servicios desde sus terminales móviles. Un 38% gasta entre 10 y 20 libras esterlinas (13,5 a 27 euros) en servicios móviles, un 22% entre 20 y 30 libras esterlinas (27 a 40 euros) y un 24% entre 30 a 40 (40 a 54 euros) en servicios móviles.
Cuando cambian de terminal sus intereses están también muy marcados. Los consumidores de esta franja de edad valoran antes que nada las características y especificaciones del dispositivo, después quién es el fabricante y finalmente su precio.
De hecho, el cambio generacional se puede apreciar perfectamente cuando se mira cómo estos consumidores reciben a la banca online desde el móvil. Un 64% ya están usando las herramientas de m-banking.