Los dispositivos móviles se han convertido en una parte fundamental de la vida de los ciudadanos. El smartphone nos acompaña a todas partes y se emplea de forma recurrente para hacer prácticamente de todo. El móvil está siempre presente, siempre encendido y siempre conectado. Es la eterna ventana al mundo y es el elemento al que siempre echamos mano. No hay más que pensar en esos estudios que dicen que al día vemos una y otra vez la pantalla de nuevos móviles y cómo no podemos dejar de hacerlo. Y no hay más que pensar en lo que vemos cuando salimos a la calle. Todo el mundo está pegado a su dispositivo móvil.

Los móviles están empezando a asumir cada vez más y más partes de nuestra vida y más y más funcionalidades. Estos dispositivos se han convertido no ya solo en el elemento al que echamos mano para buscar información, comparar productos, compartir algo con nuestros amigos o buscar dónde está la dirección a la que queremos ir. Ahora también empiezan a ser dispositivos claves en términos de salud y bienestar, por poner un ejemplo totalmente diferenciado, o en términos económicos. Ya no se trata solo de que llevemos nuestro banco en el bolsillo y que accedamos a nuestras cuentas desde la app de turno, sino que el móvil se está convirtiendo cada vez más también en nuestra cartera.

Por ahora, las soluciones de pago móvil están en un momento de desarrollo y no se han convertido todavía en la solución final y definitiva. Que alguien pague con el móvil se sigue viendo como una suerte de rareza, pero no hay que pensar más que en cómo han ido convirtiéndose en recurrentes las tarjetas de pago contact-less en los últimos años para ver cómo estas herramientas de pago podrían ir conquistando el mercado en el futuro inmediato.

El móvil es además inseparable, es lo que llevamos siempre encima, lo que hace que estos usos tengan todavía más potencial a futuro y que nuestra dependencia de estos terminales pueda ser incluso mayor en el día de mañana.

Un estudio reciente señala, de hecho, que lo que más miedo nos da hoy en día es dejar nuestros móviles en casa. Eso es lo que señala un estudio de LivePerson, que muestra cómo han evolucionado nuestras costumbres. Hace unas décadas, lo que causaba pánico era dejarse la cartera en casa. Ahora, lo que lo hace es dejarse el móvil. Un 61,8% de los consumidores en todo el mundo preferirían olvidarse de su cartera antes que hacerlo de su móvil.

Y la suma de todos estos datos tiene un impacto directo sobre el marketing, sobre las oportunidades a las que se enfrentarán las empresas y sobre el trabajo de los marketeros. El móvil ya no es solo un elemento destacado para conectar con los consumidores y algo que hay que tener en cuenta como vehículo para los contenidos. Ahora es también el elemento decisivo para conocer mejor a los consumidores.

Los móviles, fuentes inagotables de datos

Esta obsesión con el móvil y el hecho de que este terminal vaya a asumir funcionalidades decisivas en el futuro, como es el caso de los monederos electrónicos y el pago por móvil, son buenas noticias para los marketeros.

Como apuntan en un análisis en BizReport, el hecho de que los consumidores estén cada vez más unidos a sus terminales y que los usen para cada vez más cosas son muy buenas noticias para los marketeros, ya que están haciendo que los móviles se conviertan en una mina. Los smartphones podrían ser en el futuro la mejor fuente de información sobre cómo son los consumidores. Los datos recopilados vía smartphones serían así una especie de llave para tener una visión más completa de lo que realmente les interesa y lo que realmente hacen.

Al fin y al cabo, si llevamos nuestro móvil siempre con nosotros y si lo hacemos todo desde allí la versión que daremos de nosotros será mucho más realista de la que se puede conseguir gracias a la navegación actual en la red. Una manera de verlo claramente está en el gimnasio. Puede que hayamos buscado información y más información sobre vida sana y sobre ir al gimnasio, pero solo el móvil podrá chivar si al final hemos ido o no.

Si los móviles se convierten en nuestras carteras de pago del mañana, los smartphones tendrán una capa extra de información y permitirán acceder a todavía más datos sobre cómo son los consumidores y qué es lo que quieren.

El móvil será así un maná informativo que ayudará a las empresas a jugar de forma más eficiente en lo que a posicionamiento toca. Ya no es solo que se pueda personalizar más o se pueden ofrecer de forma más efectiva ofertas y servicios, sino que además se conocerá mucho mejor que nunca al consumidor que las está recibiendo.