En nuestro bolsillo llevamos una de las herramientas de productividad con más usos y menos explotadas que hay: la cámara del teléfono móvil. Déjame compartir contigo mis usos favoritos para aprovecharla.

En términos de productividad, tengo dos tipos de fotos que saco con móvil: las de corta duración y las que se quedan conmigo porque sé que más adelante las necesitaré (en un proyecto, para un cliente, etc.). Las primeras nunca las llego a sacar del “carrete” de fotos del móvil. Hago la foto, pasan una o dos horas, la utilizo y luego la borro.

Sin embargo, cuando sé que voy a necesitar esa fotografía tiempo después, recurro a una aplicación externa. En mi caso Evernote. Esto me permite añadir las fotos al resto de mis notas y apuntes, acceder a ellas desde cualquier dispositivo, no perderlo nunca, e incluso poder buscar “dentro” del texto de una imagen, gracias a la funcionalidad de reconocimiento de texto en imagen.
Dicho esto, vamos con los usos…
Los que vienen ahora no son todos los usos productivos que se le pueden dar a la cámara del móvil. Tampoco sé si son los más creativos. Pero sí los que yo les doy. Es muy posible que a raíz de lo que aquí te cuente se te ocurran a ti ideas mejores. De eso se trata 😉
  • Escaneo de papel (documentos, tickets…)
    Los smartphones actuales incluyen unas cámaras que son como un escáner andante. El papel es genial pero impone muchas limitaciones que rompes cuando lo digitalizas. Sobre todo si almacenas la imagen en la nube: consulta en cualquier momento y lugar, copia de seguridad, etc. Las aplicaciones de escáner convierten una foto hecha en perspectiva en una imagen similar a la hecha por una fotocopiadora. Con mi iPhone utilizo Scanner Pro. Cuando utilizaba Android tenía CamScanner.
  • “Apunta-dispara-recuerda”
    La cámara del móvil sirve para capturar cosas que puedas encontrar cuando estás fuera de casa y que quieras recordar despué: un teléfono la fachada de un edificio, la etiqueta de un producto, una valla publicitaria, el nombre de un restaurante… Para qué molestarte si quiera en anotarlo. La foto es mucho más rápida. La mente no nació para cargar con cosas que te ves obligado a recordar. Para eso ya existe la cámara del teléfono, aunque se use menos de lo que se podría.
  • “Adjuntos” a tareas y recados
    Muchas tareas dentro y fuera del trabajo requieren algún archivo adjunto que no está en formato digital. Por ejemplo hace poco hice una foto a una lista en papel con 20 películas que tenía que recopilar en casa. También suelo hacer fotos a cajas de medicamentos o cosas que tengo que recuperar más adelante para completar una tarea; especialmente cuando salgo a la calle “de recados”. El hecho de llevar conmigo la imagen, justo en el momento de hacer la tarea, me lo pone todo facilisímo.
  • Capturador de pizarras y gráficos
    La pizarra (o el papelógrafo) está presente en un montón de lugares: reuniones de trabajo, en casa para organizarte, aulas de colegios y universidades, etc. En todos esos sitios se dibujan diagramas, mapas mentalles, esquemas, anotaciones… Yo por ejemplo pinto mucho en una pizarra que tengo en casa. ¿Para qué perder tiempo reproduciendo algo que está delante de ti cuando puedes invertir ese tiempo en incluir tus propias anotaciones que complementen la imagen?
¿Sabes cuál es el quid de todo esto? El día a día. Un momento cualquiera de un día cualquiera en una situación cualquiera. Porque detrás de estos “sencillitos” usos se esconden centenares de momentos y situaciones donde yo ahorro tiempo, hago las cosas con menos esfuerzo, y con menos dolores de cabeza. En eso consiste la tecnología productiva, ¿verdad?
Y es cuando aligeras y facilitas lo pequeño y lo cotidiano, cuando tienes más tiempo y ganas de hacer cosas grandes.

— Berto Pena