El descargar una nueva app es relativamente fácil para la mayoría de usuarios, pero que la sigan usando pasado un tiempo… ah, eso ya es otra cosa. Y es que como vimos recientemente, más del 50% del tiempo que los usuarios invierten en el móvil lo hacen utilizando sus aplicaciones móviles preferidas.
Cada día, se suben a las app stores más de 1000 aplicaciones nuevas, y en la actualidad, podemos encontrar 1600000 en Google Play. Cada día también, la gente descarga más de 4 millones, solo en España. Sin embargo, al año de haber bajado una determinada app, solo el 11% de los usuarios continúan con ella en su smartphone. Y lo que es más, el 64% prescinde de ella ya en el primer mes.
Aunque las cifras descienden algo si hablamos de apps de las temáticas favoritas de la mayoría de usuarios: juegos, negocios y educación. Así, entre las apps de juegos, que tienen una frecuencia de uso de 3’8 veces por semana, el 62% las siguen utilizando pasado el primer mes, y a los tres meses, el 41%. En las apps de negocios (se usan de media 2’3 veces a la semana), el primer mes su uso desciende al 52%, y en el caso de las educativas (se usan 2’6 veces a la semana), su ratio de retención el primer mes es del 53%.

Y aún con estos datos más halagüeños, casi la mitad de los usuarios desinstalan su app el mismo mes que la instalan. ¿Por qué ocurre esto?
Entender las motivaciones que llevan a alguien a pulsar el botón de desinstalar es clave para crear una aplicación que marque la diferencia en un mercado ya saturado. Así lo entienden en ITR.co.uk, donde elaboraron una completa infografía que repasa las principales razones por las que la gente desinstala apps.
La publicidad intrusiva provoca desinstalaciones en 4 de cada 10 usuarios
Una de las principales razones que hacen que un usuario acabe harto de una aplicación es el exceso de anuncios y el hecho de que estos muchas veces sean intrusivos, lo que realmente interrumpe la experiencia del usuario mientras interactúa en su app. Por eso el 41’3% de los consumidores ha desinstalado alguna vez una app debido a los anuncios, un dato que viene a reafirmar, una vez más, que la publicidad que te obligan a ver acaba siendo contraproducente tanto para los anunciantes como para los medios (en este caso apps) que la albergan.
De hecho, solo hay una causa todavía más frecuente de desinstalaciones: la necesidad de liberar espacio en el móvil. Más de la mitad de los usuarios de móvil ha desinstalado una aplicación porque ocupaba demasiado espacio en la memoria del smartphone.
Otras razones frecuentes son que la app se queda colgada (33’8%), preocupaciones sobre la privacidad (29’6%), un diseño pobre (26’8%), registro demasiado complicado (15’6%), y otras ya minoritarias como que consume demasiado tiempo, es aburrida o simplemente no se está usando.
En el caso de las aplicaciones de juegos, el porcentaje de los que han desinstalado alguna por exceso de publicidad aumenta hasta el 65%, aunque la principal causa es que el juego no resultase tan divertido como parecía a priori.
Los fallos de usabilidad más comunes en las apps
Más allá del peso, de la publicidad excesiva o de los problemas técnicos, hay una serie de detalles que merman la usabilidad de las apps y, por lo tanto, las hacen menos proclives a pasar la prueba del tiempo (aunque solo ese primer mes en el que prescindimos de la mayoría de las apps que bajamos).
En la infografía repasan algunos de los fallos más comunes, como no contar con controles estándar, no adaptar las apps globales a múltiples lenguajes, usar diferentes palabras o comandos para una misma acción, no contar con defaut values, no ofrecer instrucciones de uso, diseñarlo para un único tamaño de pantalla, tener que clicar en lugares diminutos o abrumar al usuario con demasiadas funciones.