El email es una herramienta en extinción entre el público millennial, quienes, según las encuestas, no se ponen de acuerdo entre si sí lo utilizan con frecuencia o no le dan uso.

Se trata de un público impredecible, o así lo apunta Fluent LLC en su investigación sobre el uso del correo electrónico.

Casi una quinta parte de los usuarios de correo electrónico en Estados Unidos (el 18%) de entre 18 y 29 encuestados en octubre de este año afirmaron que siempre abren los correos electrónicos de marketing, en contraste con el 9% de los encuestados de 30 años en adelante.

Pero, sin embargo, un porcentaje más alto del grupo de encuestados de entre 18 y 29 años, (el 24% de los que dijeron que no los leen) dijeron que tendrían más probabilidades de no abrir un email que contenga marketing frente al 19% de los encuestados de 30 años en adelante.

La diferencia entre los grupos más jóvenes y mayores fue de 9 puntos porcentuales más alta para el grupo de menor edad a la hora de abrir con frecuencia este tipo de emails.

Pero, para desgracia de todos aquellos que se dediquen al marketing, y como bien ya sabrán, la apertura de un email de este tipo por parte de su público, no supone necesariamente que su mensaje vaya a tener un impacto significativo en el receptor.

Atendiendo a otra encuesta realizada por Synchrony Financial, solo el 31% de los usuarios adultos estadounidenses dijo que le había servido la información acerca de viajes a través de anuncios vía email. Aunque, en términos generales, no se trata de una mala cifra, pues es superior a otras fuentes – incluido el correo postal -.

Pero, dejando a un lado la investigación, el email marketing sigue siendo una popular táctica para entablar conversación con el potencial consumidor, la cual se prevé aumente a 340 millones de dólares en la inversión publicitaria del año que viene.

Un artículo publicado en Marketing Directo