El sistema operativo iOS 9 acaba de salir del cascarón y con él se han abierto las compuertas de los “ad blockers” en los dispositivos móviles de Apple. ¿La consecuencia? Que la industria publicitaria está en estos momentos absolutamente soliviantada. Para algunos que iOS 9 esté conchabado con los “ad blockers” es el principio del fin de la tan cacareada estrategia “mobile first”. Otros creen que sólo la publicidad nativa puede salvarles de la quema. Pero, ¿hay motivo realmente para semejante ataque de pánico? Lo cierto es que no.

Los efectos negativos del aterrizaje de los “ad blockers” en iOS 9 han sido exagerados hasta la extenuación durante los últimas semanas. ¿Por qué? Básicamente porque esos “ad blockers” funcionan únicamente en la web (y sólo cuando el usuario utiliza Safari como navegador).
Hoy por hoy la mayor parte del tráfico móvil tiene su origen en las apps. Y esas apps están libres de los “ad blockers” a los que iOS 9 acaba de dar la bienvenida.

En algunos “publishers” las tasas de clics procedentes de las aplicaciones móviles han dejado atrás desde hace tiempo a las tasas de clics con origen en losnavegadores (tanto móviles como desktop). Y la publicidad en las apps está tan integrada que no sólo no entorpece la experiencia del usuario sino que la enriquece. El “look & feel” de la publicidad “in-app” ha sabido adaptarse como una camaleón al hábitat de las aplicaciones móviles y con eso tiene muchísimo ganado, asegura Alexander von der Geest, COO de AddApptr, en un artículo para la publicación alemana especializada en marketing y publicidad Horizont.
El tan de moda “ad blocking” sólo funciona cuando el internauta tiene un app especialmente pensada para bloquear publicidad online a su vera. El usuario debe tomarse la molestia de descargar la aplicación y no sólo eso, también de pagarla. Y lo cierto es que muy pocos están verdaderamente dispuestos a superar tantos obstáculos para dar esquinazo a la publicidad en sus dispositivos móviles. El porcentaje de tráfico móvil afectado por los “ad blockers” es en realidad mínimo.
Además, no debemos olvidarnos de otra cosa. A medida que la popularidad de los “ad blockers” sube como la espuma, crece también la oferta de “anti ad adblockers”. Muchos “publishers” están optando por retirar sus contenidos de los navegadores afectados por los “ad blockers” y por volcar sus contenidos “premium” únicamente en sus aplicaciones móviles.
Los expertos calculan que la recién estrenada “amistad” de iOS 9 con los “ad blockers” podría traducirse en unas pérdidas de 1.000 millones de dólares. La cantidad no es en absoluto baladí, pero aun así no hay motivo para dejarse llevar por el miedo. Las pérdidas que puediera ocasionar el aterrizaje de los “ad blockers” en iOS 9 se compensarán tarde o temprano con los beneficios arrojados por otros canales publicitarios y en esos otros canales publicitarios la publicidad “in-app” está condenada a tener un papel absolutamente protagonista.
Si se pertrechan de contenidos de calidad en sus apps, los “publishers” no tienen por qué amedrentarse ante el avance de los “ad blockers”. Contra los contenidos de calidad los “ad blockers” no tienen en realidad nada que hacer. Son su “criptonita”.