La Red es la respuesta a muchas de las inquietudes comerciales y de distribución de pequeños y medianos empresarios, pero, ¿merece la pena acudir a ella en todos los casos?

Internet está cada vez más presente en nuestras vidas. De hecho, ha llegado a cada rincón. Podemos conectarnos a ella estando en lugares remotos -en casas rurales, por ejemplo- y va incorporada a todo tipo dispositivos: teléfonos, televisiones, relojes, ‘ropa inteligente’, etc.

En el campo comercial, la Red parece haberse convertido en el ‘maná’ que todo lo sacia. Permite poner en contacto a personas y empresas que se encuentran al otro extremo del mundo unas de otras, posibilita que una pyme salte los límites físicos habituales a los que se circunscribía su actuación abriendo mercados accesibles, hasta ahora, únicamente a las grandes corporaciones y ofrece, en general, múltiples opciones respecto al comercio tradicional, de carácter presencial o sujeto a otros medios de distribución también convencionales.

Internet, una vía para la supervivencia de la pyme

Todo lo expresado en las líneas anteriores es cierto y, desde luego, no carece de mérito. También lo es que Internet ha salvado algunos negocios de su desaparición, ha relanzando la actividad de otros y, sobre todo, ha creado nuevas empresas y ha supuesto la aparición de nuevas formas de compraventa.

Sin embargo, cabe cuestionar su idoneidad absoluta. ¿Resulta, por tanto, aconsejable que toda empresa acuda a Internet? La respuesta, según los expertos, es evidente: su uso es recomendable para la mayoría, pero no es válido para todos los casos.

La visibilidad en la Red siempre es ventajosa, aunque sólo sea para que el clienteencuentre una vía de contacto o un esbozo de lo que le ofrece una determinada empresa.

No obstante, la utilización comercial de Internet no es siempre práctica, eficaz o rentable. O lo que es lo mismo: no conviene dejarse deslumbrar por la luz brillante que emite Internet ni pensar que va a duplicar las ventas de cualquier pyme por arte de birlibirloque. Hay panaderos o zapateros que son muy conscientes de ello y, al saber que Internet resulta poco útil para ellos desde el punto de vista comercial, simplemente no lo han incorporado a sus negocios.

Internet, de entrada, sí, pero no es infalible

Dejando a un lado esos modelos de negocio excepcionales o de carácter más tradicional y/o local, muchos de los grandes gurús empresariales opinan -y no sin falta de razón- que aquel que no está presente e Internet no existe. De ahí la comprensible fiebre que se desató hace varios años por ‘aterrizar’ en la Red.

El peligro real de quedarse atrás frente a la competencia, de quedarse aislado del mercado, sigue espoleando el interés por lo on line.

Las plataformas de venta

Pero, si finalmente se opta por el comercio electrónico, ¿qué resulta más aconsejable, contar con una web propia o utilizar plataformas de venta por Internet, como, por ejemplo, eBay o Amazon? No existe una respuesta única ante este reto, ya que existen variables en función del producto, la empresa que lo comercialice y el sector en el que ésta opere.

Lo primero es saber cuál es el punto de partida. A pequeña escala, lo más habitual es que se trate de un negocio que ya atiende al público de forma presencial y quiere ofrecer también sus productos en Internet. También puede tratarse de modelos de negocio que únicamente opten por operar en la Red o de trabajadores por cuenta propia que deseen comercializar artículos o plantear servicios.

Crear una página de empresa

A partir de ahí, puede optarse, por un lado, por crear una web propia. Para lo cual es imprescindible contratar un dominio, diseñar la página (bien uno mismo con herramientas como WordPress, Joomla, o Prestashop, bien contratando a un experto para que lo haga, lo cual no suele ser especialmente costoso en caso de una web sencilla) y, una vez que se tenga, prestarle atención diaria.

Este último aspecto resulta fundamental para que la comunicación con el cliente(también con el potencial) sea fluida y eficaz. A modo de complemento de la web,dependiendo de cada pyme, puede utilizarse un servicio propio de reparto o contar con los servicios de una empresa especializada (Correos, Seur, etc.).

Vender en Internet

Por otra parte, existe la posibilidad de vender por Internet sin tener web propia. ¿Cómo? A través de las distintas plataformas de comercio electrónico que existen. Las compañías eBay y Amazon son las más habituales. El proceso puede realizarse entrando en las webs de cada una de ellas, dándose de alta y siguiendo las instrucciones que en ellas se plantean.

Hay otras opciones para vender en Internet sin contar con una página propia, por ejemplo, usando e-junkie o ClickBank, en las que otros venderán los productos a cambio de una comisión de afiliación a estas webs.

Finalmente, también es posible crear una tienda on line propia. Para lo cual pueden servir plataformas específicamente creadas para ello, como Shopify, Ecwid o BigCommerce o utilizar plataformas de terceros: webs ya creadas en las que publicar los productos entre otros que también se ofrezcan.

Las opciones están sobre el tapete, ahora sólo queda elegir la baraja con la que, en cada caso, resulta más aconsejable jugar.

Un artículo publicado en Gestión Pyme