Algunos dirán que se limitó a copiar a Snapchat, otros que aplicó inteligentemente sus funciones para sacarles más partido en Instagram. Kevin Weil es el culpable de que esta red social haya alcanzado los 700 millones de usuarios en menos de un año.

A principios de 2016, Instagram se encontraba en un momento muy diferente al actual: uno de sus fundadores, Kevin Systrom, estaba renovando la cúpula directiva, trayendo a exmiembros de Youtube y Yahoo, y necesitaba atraer, y sobre todo enganchar, a los usuarios más jóvenes.

Por aquel entonces, estos se pasaban horas y horas en Snapchat, donde podían compartir fotos con divertidos filtros y vídeos que se autodestruían.

La clave fue la contratación de Kevin Weil, hasta ese momento vicepresidente ejecutivo de Twitter, como jefe de producto en Instagram. A partir de ahí la red social de fotos empezó a incorporar funcionalidades que dispararon su crecimiento en número de usuarios, inspiradas (cuando no copiadas) en las de Snapchat.

Una de las características que más popularidad había dado a Snapchat era la de compartir contenido efímero. En noviembre de 2016, la red social incorporó una nueva función que denominó Stories, y pocos podían presagiar que acabaría haciéndose más famosa que la original.

Aunque contar con el poder y la base de datos de Facebook no es algo de lo que muchos puedan presumir, y se sirvieron de ello para darle difusión a las nuevas funcionalidades de la red social. Pronto el crecimiento de Instagram tanto en usuarios como en publicidad empezó a aumentar.

En junio de 2016, la plataforma contaba con 500 millones de usuarios mensuales. En abril de 2017, había crecido un 40%, hasta los 700 millones. A finales de marzo Instagram lograba 1 millón de anunciantes, el doble de los 500.000 que tenía en septiembre del año anterior.

Un crecimiento que fue en paralelo con la contracción de Snapchat. En el primer trimestre de 2017, sus usuarios diarios crecieron sólo un 36% respecto al año anterior, hasta los 166 millones. Mientras, Instagram Stories había crecido hasta los 250 millones de usuarios diarios en menos de un año.

Cuando Mark Zuckerberg compró Instagram en 2012 por 1.000 millones de dólares pareció una operación costosa pero en realidad fue un negocio redondo: en 2017 se espera que ingrese 3.600 millones de dólares.

La estrategia de Weil fue renovar una plataforma que llevaba casi seis años sin cambiar y que sólo permitía hacer fotos cuadradas que contaban una perspectiva muy limitada de la vida de las personas.

En una charla que el culpable del milagro Instagram ofreció en Stanford, afirmaba que la clave está en que esta red social sigue siendo una empresa relativamente pequeña capitaneada por apenas 30 personas, que cuenta con el amparo de un monstruo como Facebook, que les deja libertad de actuación.

A Snapchat no les quita su mérito, ya que fueron los creadores del formato original, y reconoce que hicieron un trabajo fantástico, que de algún modo les ha servido para que Instagram sea la red social que más ha crecido en los últimos años.

Vía | SCMP