Los móviles no solo se han convertido en una parte cada vez más importante de la vida de los consumidores, sino que además se han convertido en un elemento que está modificando las pautas de consumo y que está obligando a las marcas a redefinir sus estrategias. En el mercado actual, los consumidores dedican cada vez más tiempo al móvil y las compañías no pueden perder de vista esa realidad.
Según apunta el último estudio de Ericsson sobre tráfico móvil, cada vez se consume más contenido desde esos dispositivos y cada vez el móvil es más importante en el día a día del usuario. El consumo de tráfico móvil va a multiplicarle por la impactante cifra de 14 en todo el mundo entre 2015 y 2014. La culpa de ello la tendrá el cambio en los hábitos de consumo. Los consumidores van a emplear su internet móvil cada vez más y más. Está claro por ello que el crecimiento del tráfico de internet móvil que se experimentará en los próximos años, hará de las estrategias de marketing móvil, algo esencial e indispensable para empresas y marcas.

Solo hay que ver el peso que tienen los contenidos en vídeo en la cuenta. Cada vez los internautas ven más vídeos en internet en sus móviles. En 2015, el 50% de los datos de tráfico móvil estaban asociados a los vídeos. En 2021 será el 70% y los ratios de crecimiento de consumo serán en esos años de un 55% anual.
Los cambios y el peso creciente del móvil no serán solo decisivos y sorprendentes en los mercados emergentes. Los mercados maduros también verán como el móvil es cada vez más importante, como ocurrirá (o se podría decir mejor que está ocurriendo ya) en Europa.
Los europeos van a emplear en el futuro sus smartphones cada vez más para conectarse a la red. Las cifras de penetración de dispositivos móviles no van a crecer, ya que al fin y al cabo Europa es un mercado muy maduro en lo que a uso de estos terminales se refiere. En 2021 habrá 1.250 millones de suscriptores de líneas móviles, que no son serán muchos más que los 1.140 que ya existen. El crecimiento, según los datos de Ericsson para el Viejo Continente, será de solo un 1%.
Sin embargo, y pesar de que los europeos no vayan a tener mucho más móviles, sí los emplearán cada vez de una forma más inteligente. Según las cifras de la firma, el 50% de los usuarios de móviles de Europa son ya usuarios de smartphones. En 2015 hay 550 millones de suscripciones asociadas a smartphones. En 2021 serán 880, lo que supondrá un crecimiento del 10%. Esto hará que en 2021 el 70% de todos los usuarios móviles en Europa sean usuarios de smartphones.
Estas cifras se explican porque los europeos valoran cada vez más el poder siempre estar conectados a la red. El 70% de los europeos considera que poder acceder a la red cuando y donde quieran es muy importante en sus vidas y, de hecho, comprenden de forma manifiesta el papel cada vez más importante que las nuevas tecnologías tienen en su día a día. Eso explica que cada vez empleen más sus terminales para acceder a la red. El tráfico por mes de los smartphones europeos va a pasar de hecho de los 1,8 GB mensuales de 2015 a los 13 que se prevén para 2021, lo que supone un crecimiento del 40%.
¿Por qué crecerá de una forma tan señalada el consumo de ancho de banda móvil en Europa? La clave estará no solo en los cambios en los hábitos de consumo sino también en los cambios en las estrategias comerciales de las compañías de telecomunicaciones. El hecho de que cada vez sea más barato contar con un buen plan de datos está haciendo que los consumidores se hagan con ellos y los empleen de forma más recurrente.
Internet móvil hace que acceder a los contenidos, como las redes sociales, los vídeos online o la navegación web, sea cada vez más sencillo y con una mejor calidad, lo que hace que los consumidores sean mucho más proclives a emplearlo. Buenos precios e intereses cada vez más claros por los contenidos crean una tormenta perfecta para que el móvil se convierta en un elemento más destacado en el mercado europeo.
El nuevo hogar europeo
Los hogares europeos también están cambiando, lo que hace que las comunicaciones lo hagan con ellos. Según los datos de Ericsson, los europeos tienen una media de tres dispositivos conectados en su hogar. Los ordenadores y los smartphones son los más habituales en la lista de terminales con los que cuentan los europeos. De hecho, mientras el contar con un teléfono fijo ha ido declinando de forma ligera en los últimos 20 años, la presencia de ordenadores, móviles, tabletas y smartphones no ha parado de subir.
Pero no solo ha cambiado el uso de las tecnologías de comunicación sino también lo que los consumidores esperan de las nuevas tecnologías en su día a día. Los europeos están cada vez más interesados por el hogar conectado y exigen además que se le ofrezcan servicios al hilo de esta nueva realidad. El 60% de los parisinos quiere poder acceder en tiempo real a las cifras de consumo eléctrico de su hogar y compararlas con la media de los demás hogares y 2 de cada tres romanos quiere que su smartphone le ofrezca información sobre la calidad del agua en las fuentes públicas.
Y en el hogar europeo también ha cambiado de forma generalizada (aunque los hombres suelen ser más early adopters de los nuevos servicios) lo que se hace con los dispositivos tecnológicos que tienen entre manos. Así, el 60% de los europeos entre 16 y 24 años (pero el 45% de los 25 a 49 y el 23% de 50 a 60) emplea su smartphone para acceder a redes sociales y el 25% de esa misma franja de edad para ver vídeos en su duración completa. También es cada vez más habitual acceder al banco online desde el móvil, usar apps de negocios, hacer compras online o emplear el móvil para encontrar indicaciones geográficas.
El boom del streaming
Y en este terreno no solo están migrando las comunicaciones sino también las ideas sobre consumo de contenidos. Según los datos de Ericsson, un 24% de los europeos ya ve contenidos en streaming bajo demanda una vez al día y un 50% lo hace a la semana. En algunos mercados, como es el caso de Reino Unido, Suecia, Italia o Irlanda, el 30% del tiempo que se destina a los contenidos en streaming es ya el 30% de todo el tiempo que se dedica al audiovisual. En España, la media de tiempo semanal destinada a ver series, películas y programas de televisión bajo demanda es ya de más de 6 horas de media.
Esto está haciendo que no solo cambien las pantallas en las que se ven los contenidos, con un mayor peso cada vez más de las tabletas y del smartphone, sino también los conceptos asociados al consumo de estos contenidos. El prime time europeo empieza a desdibujarse. Dos de cada tres europeos de menos de 25 años ve la tele bajo demanda en cama antes de quedarse dormido y uno de cada tres europeos de este grupo de edad accede a esos contenidos en cama antes de levantarse.