El redireccionamiento de páginas web está a la orden del día en internet. Sin embargo, hay que saber cómo se hace para no afectar negativamente al posicionamiento.

Puede encontrar más información en Online Marketing Dreamde forma detallada. Pero básicamente, de lo que se trata es llevar el tráfico de varias URL iguales con diferentes dominios hacia una principal.

El usuario en principio ni siquiera notará la diferencia, pero para que Google, el rey del posicionamiento, no penalice la página, pide seguir al pie de la letra sus reglas.

Cuando se poseen varios dominios de una web, es decir, direcciones con varias extensiones, se usa una como la principal y las otras se mantienen registradas para que no las use otra persona. En este caso, el redireccionamiento es habitual y necesario, ya que las herramientas de búsqueda como Googlereciben todas esas URL diferentes, pero las perciben como iguales. Para ello se utiliza el redireccionamiento 301.

Redireccionamiento 301: necesario para no perder posicionamiento SEO

Cualquier empresa de posicionamiento web será lo primero que haga cuando se encuentre ante esta situación. Varios dominios (.com; .es; .net; etc.) deben acabar todos en uno solo para no ser penalizado.

El redireccionamiento 301 está enviando a la herramienta del buscador una información muy valiosa: que esa URL se traspasa a la nueva elegida como destino.

De esta forma, todas las visitas que lleguen por los dominios no deseados, se convertirán en visitas válidas hacia el dominio correcto. Esta práctica sirve para que no se pierda por el camino ninguna visita y se contribuya al posicionamiento SEO sin perder volumen.

Esta redirección se puede hacer desde la herramienta Google Webmaster Tools, donde deberían estar todos los dominios registrados. De esta forma, en la propia plataforma de Google queda registrado el redireccionamiento 301.

¿Cómo hago el mejor redireccionamiento 301?

El redireccionamiento 301 está permitido y es legítimo, pero no aporta indefinidamente beneficios. El Domain Authority o DA aporta autoridad y calidad a la clasificación de la web en Google.

Esto quiere decir que, durante un periodo de tiempo, los dominios redirigidos contribuirán a subirlo en el dominio principal. Sin embargo, esto solo durará hasta que Google detecte que estos dominios no funcionan. Por tanto, hay que tenerlo en cuenta para saber cuándo “apagarlo”.

Entre las mejores prácticas de redireccionamiento según MOZ, también se encuentra mover una página HTTP a HTTPS. Si son idénticas y tan solo cambia el protocolo, Google no penalizará el redireccionamiento e incluso permitirá una mejora en el posicionamiento. Esto ocurre porque Google interpreta que se ha añadido seguridad al site, algo bueno para los usuarios y, por tanto, más puntuación para estar en los mejores rankings de posicionamiento.

Otra redirección 301 habitual es cuando se transforma por completo un site. A veces, cambiar de dominio no es suficiente y se debe renombrar por completo la URL. Este redireccionamiento permitirá que el SEO y el tráfico se mantengan en la nueva página sin incurrir en penalizaciones de Google.

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