Hoy he dejado un testimonio positivo en una tienda de un barrio cercano. La dueña ha mostrado un entusiasmo y agradecimiento desproporcionado. ¿O no? Los comienzos son duros, y son muchos los pequeños negocios que apuestan por las redes sociales como una herramienta de marketing que les ayude a incrementar las ventas o a mejorar su imagen.

¿Qué alternativas hay cuando no cuentan con muchos testimonios? En este ejemplo, se puede destacar que la dueña trató muy bien a la persona que acompañaba y por esa razón acudió una segunda vez. Los precios, el local, el trato cordial y un: “Estoy en Facebook para que no tenga que estar bajando sin saber si ha llegado la prenda”, ayudó.

Acabo de empezar

Cuando nos embarcamos en un negocio online o físico, lo más importante es contar con una clientela. Porque un cliente puede atraer a muchos más. ¿Pero qué ocurre si soy nuevo?

¿Cómo debe ser nuestra carta de presentación en las redes sociales si no contamos con testimonios reales de clientes satisfechos?

Si esperamos como agua de mayo que nuestra página se llene de palabras positivas respecto a la empresa y todavía es pronto para ello… ¿Qué tal si apostamos por presentarnos? ¿No lo hacemos acaso cuando en una tienda física recibimos a los clientes?

Algunas personas consideran que apostar por esta estrategia puede ofrecer una imagen de arrogancia pero son muchas las empresas que comparten fotografías de sus trabajadores precisamente para que el cliente sepa que detrás del nombre de un negocio existen personas como tú y como yo.

Amazon contra tu pequeña tienda

Es el rey de los testimonios. Está comprobado que cuando compramos a través de Amazon, nos fiamos más de los comentarios positivos e incluso los negativos nos pueden animar a cancelar una compra.

Los testimonios son los sustitutos de la promoción. Es lo que toda la vida se ha llamado: tener prescriptores. Ahora, o bien un cliente sube un vídeo a YouTube para contar su experiencia con un producto o servicio, lo escribe en Twitter o bien deja su opinión en las páginas oficiales de la marca.

Otras formas de ganarse la confianza de los clientes:

Todos recordamos los anuncios de Colón protagonizados por su director, Manuel Luque que con desparpajo hizo famoso aquello de: “Busque, compare y se encuentra algo mejor, cómprelo”.

Él no era un trabajador más, sino el jefe. El que estaba al timón de una empresa que tenía problemas, y sin pensárselo dos veces no dudó en dar la cara (literalmente) y en entrar en todos los hogares de España demostrando una cercanía que se tradujo en un incremento de las ventas.

Lo que en aquel momento pudo parecer un hecho ridículo para otros directivos, con el tiempo y con los buenos resultados lo que se demostró es que la gente agradeció esa manera de comunicarse con el cliente por parte de alguien con su cargo.

¿Por qué te escondes?

Si Manuel Luque lo hizo hace ya muchos años, ¿por qué no vas a dar la cara ante tus clientes? Todavía no tienes testimonios, qué mejor forma de demostrar que ahí estás para lo que necesiten que poner una cara a tu empresa.

Entre frases ocurrentes o imágenes deliciosas pero carentes de humanidad, convertir una debilidad en una fortaleza puede ser la mejor opción.

Faltan todavía testimonios, de acuerdo, digamos al mundo quiénes somos, qué sabemos hacer y vendamos humildad. Ofrezcamos promesas que vamos a cumplir. El producto es importante pero la confianza, más.

¿Por qué deberían elegirnos? Porque trabajamos de esta forma, tenemos una buena formación, etcétera. Conversa con tu futuro cliente diciendo todo lo que puedas sobre ti. Los testimonios vendrán después. Después de trasladar confianza que en definitiva es lo que vende.

Un artículo escrito por Joana Sanchez