Ya se venía anunciando desde hace tiempo y parece que cada vez los rumores se confirman más.

Amazon ha llegado al mercado publicitario dispuesto a arrebatarle a Google y Facebook buena parte de la tarta que ahora se reparten los dos gigantes tecnológicos y, lo cierto es que, está en muy buenas condiciones para conseguirlo.

De hecho, la compañía de Bezos ya ha comenzado a “enseñar la patita” en el sector uniéndose a sus rivales tecnológicos en la cita del año para la industria, Cannes Lions.

Aunque la empresa de e-commerce es de lejos la más grande, todavía tiene un largo camino por recorrer hasta llegar a alcanzar las cifras de ingresos por publicidad de sus competidores.

Sin embargo, Amazon ya se ha dado cuenta del as bajo la manga que guarda al disponer de una enorme cantidad de datos de gran valor de sus consumidores como sus intereses o sus hábitos de compra.

Un arma poderosísima que pretende utilizar más pronto que tarde. Hasta ahora, la compañía se había centrado en sacar provecho de los resultados de búsquedas o de anuncios banner.

No obstante, ya comienza a introducir nuevas fórmulas como botones embebidos que añaden productos a la lista de deseos, ofertas de envíos mensuales regulares o una red publicitaria para mostrar anuncios en otras webs, servicios disponibles incluso en sites que no venden en Amazon.

Así, según las estimaciones de eMarketer, se espera que losingresos publicitarios del gigante de e-commerce alcancen los 1.500 millones de dólares este mismo año y lleguen a los 2.400 millones en 2019, cifras nada despreciables aunque todavía lejos de los 79.000 millones de Google en 2016 y de los 27.000 millones de Facebook.

Pero esta distancia podría recortarse rápidamente, sobre todo, si Amazon demuestra la suficiente capacidad para sacar partido a los valiosísimos recursos con los que cuenta. Y es que, la compañía de Bezos tiene una ventaja con respecto a sus rivales.

El hecho de que Amazon sea una web de compra, además desolventar el problema a los usuarios de tener salir del site para realizar sus compras, le proporciona no solo un conocimiento sobre lo que buscan los usuarios sino también sobre lo que compran, algo que le ofrece la posibilidad de anticiparse a sus próximas adquisiciones.

Todo ello junto a la reciente compra de Whole Foods le da acceso a la compañía a un mercado de alimentación de 800 millones de dólares anuales solo en Estados Unidos, un espacio en el que por cierto se encuentran las marcas de consumo que son las que más invierten en publicidad. En definitiva, una oportunidad de oro.

Asimismo, Amazon es para los anunciantes un sitio en el que sus marcas están seguras, un espacio en el que anuncios de pañales no se mostrarán de manera aleatoria junto a otros de móviles, algo que no ocurre en las plataformas sociales (véase YouTube).

No obstante, la apuesta publicitaria de la compañía de e-commerce puede no ser tan bienvenida por los vendedores que ofrecen sus productos en la web.

Y es que, en el momento en el que el dinero se meta por el medio, las búsquedas no pagadas de productos con buenos ratings tendrán menos visibilidad a pesar de sus buenas puntuaciones.

Todo ello acabará obligando a los vendedores a aumentar las comisiones que dan a Amazon por sus ventas de manera que, si hasta ahora la comisión era del 15% por cada una podría incluso doblarse hasta el 30%.

En este sentido, Amazon tiene la sartén por el mango pues, los millones de usuarios con los que cuenta garantizan las deseadas ventas.

El cambio ya ha comenzado, el gigante silencioso se está levantando de su letargo y, desde luego, si se lo toma en serio, las armas con las que cuenta Amazon podrían ser de destrucción masiva.

Un artículo publicado en Marketing Directo